Dos Historias de Terror de Aquello que se Va
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Apenas empezaba su trienio, cuando Claudia Rivera Vivanco, presidenta saliente del municipio de Puebla, empezó a reunirse con todo mundo.
Quería conocer a todos, pero sobre todo quería que la conocieran.
Desde el primero momento se sentó con el entonces gobernador Gali y con el alcalde Luis Banck.
En privado también lo hizo con Lucifer, Luzbel y Belial.
(Ya se había sentado igualmente con Alukah, quien tiene fama de chupar la sangre de las personas mientras éstas duermen).
Le faltaba un alto personaje del mundo eclesiástico.
Pidió cita.
Se la dieron.
La invitaron a tomar chocolate y a comer pan recién horneado.
Llegó con una actitud que creyó de vanguardia: hablándole de tú a nuestro personaje.
El primer tuteo fue tomado con gracia.
Pero los siguientes terminaron irritando al alto dignatario eclesiástico.
Ella siguió tuteándolo mientras hacía bromas de todo tipo.
El colmo fue cuando le levantó la parte baja del pantalón, también llamado “bajo” o “bota”.
Pero lo hizo mientras preguntaba si tenía vello o era lampiño.
(Créamelo, hipócrita lector, todo esto es absolutamente real).
De manera textual le dijo:
“¿Y tú tienes vellos o eres lampiño?”.
Y soltó la carcajada.
Nuestro personaje se molestó muchísimo y se bajó la bota del pantalón.
Se puso de pie.
La reunión había terminado.
La duda mata:
¿A cuántos personajes les hizo lo mismo?
Empellones Patrióticos en una Noche de Grito. 15 de Septiembre de 2020.
Doña Eloísa Vivanco, madre de Claudia Rivera, llegó a la ceremonia del grito de Independencia que daría el gobernador Miguel Barbosa Huerta en el balcón principal del Palacio municipal.
Y llegó repartiendo codazos y empujando a todos los que le estorbaban.
“¡Comper, comper!”, decía al tiempo que se abría paso.
“¡Soy la mamá de Claudia, comper, comper!”, insistía.
La diputada Nora Escamilla también sufrió un empellón.
A escasos centímetros del gobernador, doña Eloísa se detuvo.
Logró lo que quería: estar en el perímetro del poder esa noche tan emblemática.
Muy emperifollada.
Faltaba más.
