Candidatos y Castrados Bailando un Vals sin Fin
Tenemos los políticos que nos merecemos.
Durante las campañas afloran con mayor transparencia, aunque llegan empacados como productos supuestamente frescos.
En realidad son los mismos de siempre: simuladores, tramposos, expertos en la mentira y la traición, mensajeros del diablo, hijos del dinero malhabido…
La prensa los persigue para sacarles alguna declaración inocua.
Las preguntas, por lo general, son las mismas.
Y qué decir de las respuestas.
Son flacas, estereotipadas, falaces.
Y vienen envueltas en el mismo papel ornamental.
Nuestros políticos, con felices excepciones, son profundamente ignorantes.
Hablan en infinitivo sioux con gran facilidad.
Destruyen el lenguaje, lo apabullan: saltan en sus sílabas.
Hay quienes se creen innovadores y aventuran palabras de reciente creación: palabras insulsas, horribles, que terminan por no decir nada al querer decirlo todo.
(Algunos de esos nuevos vocablos son hijos de un feminismo analfabeta).
Es lo que hay.
Y todos serán votados para bien o para mal.
Y algunos de ellos serán diputados o alcaldes.
Y así continuará la estirpe que viene de una palabra que hemos normalizado hasta el exceso: mediocridad.
Tenemos, sí, los políticos que merecemos.
Y, faltaba menos: la prensa que baila el vals con ellos.
País de Castrados. “Que le corten los huevos a los feminicidas”, dice Gerardo Islas Maldonado, presidente nacional de Fuerza por México, en una agresiva campaña que recuerda, de alguna manera, al Bronco.
¿Eso es suficiente para generarles miedo a los delincuentes?
¿Con eso dejarán de matar mujeres?
¿Será suficiente para ello con un par de testículos cortados?
Si la medida fuese legislada tendríamos un país de potenciales castrados.
Varios candidatos no pasarían la prueba del bisturí.
Gerardo Islas le apuesta a acabar con la violencia en contra de las mujeres.
Así lo dice uno de sus spots:
“Castiguemos con Fuerza a los que nos agreden física y psicológicamente. Castiguemos con Fuerza a los que la usan para asesinarnos. Castiguemos con Fuerza a los que nos violentan. Castiguemos con Fuerza a los que abusan de ella”.
El dirigente nacional de Fuerza por México haría bien en empezar por los de casa.
Un candidato suyo a diputado federal por un distrito de Los Mochis, Sinaloa —Carlos Díaz de León—, ha estado amenazando a una mujer vía telefónica: una mujer que es candidata en Puebla por otra opción partidista.
No sería mala idea afilar el bisturí para evitar más amenazas.
Ya Vienen las Elecciones (1). Qué emoción.
¿Quién ganará?
Mi voto no será para el cacique gordo de Cempoala.
Hernán Cortés, autor real de la Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, lo describió así:
“Dejemos de burla y digamos cómo llegamos a los aposentos, y el cacique gordo nos salió a rescebir junto al patio, que porque era muy gordo, ansí lo nombraré”.
Por la descripción, Cortés se refería a Pablo Salazar Vicentello, candidato a diputado local de Morena por el distrito 18, con cabecera en las Cholulas: el mismo que planeó asesinar al gobernador Miguel Barbosa con una inyección de miel.
Este personaje anda como distraído de tanto trajín.
Y es que es algo así como correveidile del senador Armenta.
Va por las tortas, las cocas y las vacunas.
A todo le hace.
Sus íntimos lo conocen como Xicomecóatl.
Por cierto:
Las mujeres de Morena no lo quieren por violentador.
De hecho, lo vomitan.
Técnicamente, pues.
