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La banal campaña de Roberto Ruiz Esparza que promete servicios fuera de la ciudad de Puebla

La banal campaña de Roberto Ruiz Esparza que promete servicios fuera de la ciudad de Puebla

La campaña electoral del exfutbolista Roberto Ruiz Esparza, quien fue postulado por el PVEM como candidato a edil de la capital, ha sido tan banal y superficial, que pocos se han percatado de que sus propuestas reflejan una supina ignorancia, como es proponer servicios públicos fuera de la capital, mostrarse como un personaje misógino y que ignora lo básico que debe saber el edil de cualquier municipio.

Aunque no solamente es un problema de Roberto Ruiz Esparza, sino de todos los candidatos del PVEM, como son Jaime Natale, las periodistas Sandra Ortiz e Itzel Valencia, así como el deportista olímpico Patricio Loliger, mejor conocido como “Pato Remo”, que centran todas sus propuestas en la protección de perros y gatos, enfatizando en que van a crear un hospital veterinario gratuito.

El Partido Verde, que no tiene nada de ecologista, estaba apostado a volverse una rémora de Morena –tal como antes lo fue con el PRI y el PAN—para lograr su supervivencia. Al conseguir solo un puñado de candidaturas con la 4T, ahora está buscando no irse al abismo de la votación con propuestas y candidatos que buscan vender imágenes superficiales, pero agradables visualmente, aunque con ideas triviales.

El miércoles 12 de mayo, Roberto Ruiz Esparza se presentó ante los miembros del Consejo Coordinador Empresarial y le fue muy mal; se percibió como un personaje que pasó un muy mal momento, ya que se puso a leer un power point con sus propuestas electorales, pero cuando se trató de intervenir sin tener enfrente el apunte solamente reflejó que ignora casi todo sobre los asuntos de interés de un gobierno municipal.

Tan es así que ese día dijo que si gana los comicios –que es un sueño de opio— la capital va a “contar con un banco más de tiro para Puebla y los municipios conurbados, esto con el sector de la construcción”.

Queda claro que Ruiz Esparza ignora que crear bancos de tiro, que es donde se arrojan los residuos sólidos y el escombro de las construcciones inmobiliarias, es una función que corresponde al gobierno del estado.

Y no solamente no entiende qué le toca hacer a un gobernante desde una presidencia municipal, sino que se atreve a proponer servicios públicos para la zona metropolitana de Puebla, sin comprender que es un área que no le corresponde al ayuntamiento de la capital.

Por si fuera poco, el candidato verde no sabe el antecedente de que el tema del banco de tiro le costó el cargo a Beatriz Martínez Carreño, quien en septiembre de 2020 fue destituida como titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano del ayuntamiento de Puebla por varios escándalos de corrupción.

Uno de los asuntos que más le afectó a la exfuncionaria es que en julio de 2019 terminó la vigencia de un acuerdo de colaboración en el manejo de un campo de tiro entre el gobierno del estado y el ayuntamiento de Puebla, el cual es propiedad del Poder Ejecutivo de la entidad. Ese acuerdo nunca se volvió a actualizar, y Martínez Carreño estuvo varios meses cobrando a empresas constructoras el uso del sitio de desechos sólidos, sin tener autoridad para ello.

Al final, muchas constructoras que le habían pagado a Desarrollo Urbano del ayuntamiento los permisos del banco de tiro tuvieron que volver a hacer el trámite y el pago al gobierno del estado, porque la primera gestión no sirvió. Esa situación mereció un fuerte reclamo del Colegio de Arquitectos a la entonces edil Claudia Rivera Vivanco, que es cuando se decidió a remover a Beatriz Martínez Carreño.

Y ahora Roberto Ruiz Esparza no solo quiere controlar el banco de tiro, sino hasta crear un campo de residuos para los demás municipios de la zona metropolitana.

Otra propuesta central que defendió Ruiz Esparza, como si fuera el gran proyecto transformador de Puebla, es su idea de crear el programa de “Bonos Pro Mujer”, que es ayudar económicamente a las mujeres que hacen manualidades. Una visión totalmente misógina, pues es creer que las féminas solo necesitan atención institucional para aprender a hacer pasteles y colocar uñas postizas.

Queda claro que los candidatos del PVEM no saben nada de atención a la población indígena del municipio de Puebla, de lo relativo a la cultura y el patrimonio histórico, del complejo problema de la privatización del servicio de agua potable, de la planeación territorial, la optimización de las finanzas públicas y el combate a la corrupción.

Sus ideas más brillantes se reducen a exigir que las paradas de autobuses tengan wi-fi, como si los problemas urbanos tuvieran solución por la posibilidad de chatear mientras se espera el transporte público.

El PVEM y la incorporación de deportistas como candidatos es la plena banalización de la política.