Claudia Rivera, la candidata
El pasado viernes por la noche, la vigente alcaldesa capitalina, Claudia Rivera Vivanco, se convirtió de manera formal en la ganadora de la contienda interna de Morena a la presidencia municipal de Puebla.
Rivera Vivanco, quien tiene derecho a la reelección, de acuerdo a la dirigencia nacional de Morena, se habría impuesto en una encuesta, a quien fuera el líder del Congreso local, Gabriel Biestro Medinilla, quien de inmediato, anunció que interpondrá un recurso en contra de lo que llamo, un proceso amañado, porque no se dio a conocer la metodología, del estudio mediante el cual, la actual alcaldesa capitalina, superó al legislador con licencia.
Esto era algo que ya se veía venir y basta revisar lo escrito en este espacio, hace unos días, exactamente el pasado 2 de marzo, cuando comente acerca de la poca claridad que existía en las encuestas aplicadas por Morena, en donde todo prácticamente se hacía a discreción de la dirigencia nacional de este partido.
La columna de marras llevó como título “El fallo del Tribunal y las encuestas de Morena” y además explique que el partido del presidente de la República había encontrado del modelo perfecto para disfrazar el “dedazo” a través del método de las encuestas.
El pronóstico no falló, ni mucho menos tenía que fallar, lo mismo ocurrió en el 2018, en el proceso interno de selección de candidato a la gubernatura por parte de Morena, en donde el actual gobernador, Miguel Barbosa, se terminó por imponer sobre el entonces ex rector de la UDLA, Enrique Cárdenas Sánchez, el entonces ex priista, Alejandro Armenta Mier y el ex panista, Fernando Manzanilla Prieto.
Y lo mismo ocurrió otra vez, tras la muerte de la gobernadora, Martha Erika Alonso, en donde Morena fue otra vez a un proceso interno entre el propio hoy mandatario y el ya entonces senador, Alejandro Armenta, del cual nunca se conocieron los resultados, solo se dijo que había ganado Barbosa y así se hizo.
Ahora la suerte le sonrió a Claudia Rivera Vivanco, aunque su designación, ya era un “secreto a voces”, desde finales del año pasado e inicios de este, en donde se comentaba de manera insistente en que el factor nacional, era favorable a la actual alcaldesa capitalina, cuya señora madre, es la presidenta de la Comisión de Honor y Justicia del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, merced a la buena relación que la actual edil capitalina, mantiene con quien toma de verdad las decisiones dentro del partido del presidente de la República, que no es otra que la poderosa, Bertha Luján, a quien ni Mario Delgado ha podido mover.
Sin duda, la designación de Claudia Rivera como candidata de Morena a la presidencia municipal de Puebla es un duro golpe en contra del gobernador Barbosa, a quien no lo dejaron poner a su candidato, comportamiento poco ortodoxo, políticamente hablando en los antiguos regímenes del priismo y del panismo, lo que sin duda tendrá sus repercusiones.
No obstante, que nadie se engañe, Claudia es la candidata oficial de la nomenclatura federal, de los que creen que para ganar está elección basta solo con hacer aparecer a la actual edil capitalina, en una foto con el presidente López, para que se repita el fenómeno que en el 2018 hizo posible que Rivera se convirtiera en el personaje, más votado en la historia de la ciudad, con más de 315 mil sufragios.
¿Le van a jugar las contras a Claudia Rivera? No lo creo, realmente lo que se ve, es que no va a tener el tradicional apoyo que le puede dar, la estructura estatal, pero hay que señalar que esto es un hecho inédito, porque tradicionalmente el gobernador en turno llevaba mano, no solo para designar a su candidato a la alcaldía, sino también se tomaba como un avance rumbo a la sucesión del propio mandatario en turno.
Ahora es Claudia Rivera quien sin duda asume este papel, el de colocarse en el primer lugar de la sucesión de Miguel Barbosa, aunque por supuesto, primero deberá de ganar la elección del próximo 6 de junio, en donde competirá en contra de un antiguo adversario al cual ya derrotó, el también ex edil capitalino, Eduardo Rivera Pérez y al partido Acción Nacional.
El panismo no llega ciertamente en su mejor momento, sus esperanzas de recuperar la alcaldía de Puebla pasan más por la figura de su candidato, el propio Eduardo Rivera, que a la marca a la cual se encargó de devastar la actual dirigente estatal de este partido, Genoveva Huerta.
Una de las ventajas con las cuales contará Eduardo Rivera, una vez que Gabriel Biestro, no resultó electo como el candidato de Morena a la alcaldía de Puebla, es que no tendrá que hacer frente a todo el aparato del estado, lo que, si hubiera sucedido si el hasta hace poco líder del Congreso, se hubiera convertido en el candidato.
Esto implica no solo, que no tendrá que cuidarse las espaldas ante una posible acción de la Auditoría Superior del Estado, sino que, además, enfrentará solo a la coalición conformada por Morena y el PT, lo que le da un respiro al candidato panista, quien, no obstante, no deberá de confiarse, porque Claudia Rivera, ya demostró que tiene muchas vidas y el juego apenas empieza.
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Ricardo Morales Sánchez
Twitter: @riva_leo
