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El juego de Manzanilla

El juego de Manzanilla

El diputado federal, Fernando Manzanilla Prieto, sin duda un hombre inteligente, su capacidad no está en duda, ni el tamaño de su ambición.

La muerte de Martha Erika Alonso, pero principalmente la de Rafael Moreno Valle, dejó un enorme vacío de poder tanto en el panismo como en el priismo, dos de los principales aliados del fallecido gobernador de Puebla y artífice del grupo político más importante en su momento.

Fernando buscó convertirse en el heredero tanto de Martha como de Rafael y de inmediato se apoderó de un ala del panismo, la cual quedó huérfana tras la muerte de estos dos personajes y también de una del PRI, con la cual paradójicamente, concretó el triunfo del hoy gobernador Barbosa.

Manzanilla se convirtió en el verdadero poder tras el trono, detrás de la dirigente estatal del PAN, Genoveva Huerta, una mera figura decorativa, lo único que le estorbaba en su camino en ese entonces, era hacerse desde la secretaría de Gobernación, del control del comité municipal del PAN en Puebla capital, a donde intento colocar a su alfil, Eduardo Alcántara Montiel, pero chocaron contra pared en su intento, ya que Jesús Zaldívar se impuso en la contienda, lo que le valió al panista, hacerse objeto de 7 denuncias interpuestas en su contra desde las cloacas de casa Aguayo, pero ni así pudo doblegar al ex diputado local, quien estoicamente ha resistido todos los embates en su contra.

Curiosamente para quienes dicen que Manzanilla no manda en el PAN estatal, Alcántara encontró refugió, cobijo y paga, desde la nómina de Genoveva Huerta, en donde se convirtió en su principal asesor con una sola encomienda, bloquear por todos los medios, la designación de Eduardo Rivera Pérez, como candidato de Acción Nacional a la alcaldía de Puebla.

Hay que reconocer que la dupla ha cumplido cabalmente con su encomienda, aunque al no poder “tirar” a Rivera, debido a su popularidad, idearon la forma de hacer un plan B y esta ha sido, acotar al panista, imponiendo su planilla y al Síndico municipal, lo que convertiría a Rivera en una mera figura decorativa, en un “florero” por así decirlo.

Pero el plan se redondea colocando no solo a la planilla del candidato a la alcaldía, sino también a los siete diputados por Puebla capital, los cuales faltaba más, llevarían el sello de Manzanilla, quienes al obtener el triunfo y entrar en funciones el próximo 15 de septiembre, tendrían una solo encomienda, buscar la caída del gobernador Barbosa, a quien buscan declararlo no apto para gobernar.

La fórmula hubiera sido perfecta, si Fernando hubiera podido apoderarse de la dirigencia estatal del PRI, algo que también intento a través de quien fuera su subsecretario de Gobernación, José Luis Márquez Martínez, pero advertido “Amlito” Moreno de este movimiento, le cerró el paso al originario de Zacatlán y por recomendación de Javier Casique optó por Néstor Camarillo.

Aun así, Manzanilla busca lograr colar a algunos de sus candidatos a diputados locales, también dentro de las filas del PRI con la esperanza de poder conformar una bancada lo suficientemente fuerte, para conformar el bloque opositor al mandatario estatal, complementado con algunos aliados también de Morena.

Sabedor de que no hay forma de bloquear la llegada de Eduardo Rivera como candidato del PAN a la alcaldía, fue entonces como se dieron a la tarea de forzarlo a aceptar que sea la gente de Fernando quien maneje el Cabildo y quienes también ocupen las diputaciones locales, para gobernar la ciudad y poner en jaque al gobernador con una banca panista con el sello de Manzanilla.

El tema ahora es que Eduardo Rivera no acepta esas condiciones y si Lalo no está en la boleta por el PAN; se reducen las posibilidades de que Acción Nacional pueda ganar, no solo la alcaldía, sino las 7 diputaciones que estarán en juego el 6 de junio, vitales para conformar una bancada panista de al menos 14 diputados locales, si se suman a los pluris.

En Puebla una y otra vez ha quedado en claro que no existe el voto diferenciado, solo el PRI lo han logrado hacer en dos ocasiones, con Javier López Zavala, quien ganó el distrito 3 en el 2001 y Víctor Manuel Giorgana, quien derrotó a la maquinaria morenovallista en el 2013.

Estas victorias, si bien se pueden calificar como buenas, resultaron ser poco significativas, si se toma en cuenta que Acción Nacional se quedó con las cinco restantes.

La estrategia de Fernando, aunque interesante, pierde efectividad, si Eduardo Rivera no está en la boleta, ya que no solo ponen en riesgo el que Acción Nacional recuperé Charlie Hall, sino también, el que se puedan ganar los siete distritos de la capital, porque una y otra vez ha quedado demostrado, que quien gana la capital, se lleva todo.