Cuando Alberto Amador descubrió el espionaje de García Luna en el gobierno de EPN
Por Fermín Alejandro García
Una muy triste e inesperada noticia ocurrida en diciembre pasado fue la muerte de Alberto Amador Leal, un priista de firmes convicciones y con una visión crítica del ejercicio de la política. Unas semanas antes de que el Covid-19 le quitara de la vida, conversó con este columnista a quien le narró como el PRI intentaría frenar el avance de Morena en Tlaxcala, en donde era jefe de la Oficina del Poder Ejecutivo, y como se salió huyendo del gobierno de Enrique Peña Nieto cuando descubrió como operaba impunemente una red de espionaje de Genaro García Luna.
La última vez que este columnista y Alberto Amador se vieron, a través de la mediación del colega Ociel Mora, fue en el Café Aguirre, con motivo de aclarar de parte del segundo de ellos que no buscaría ser candidato a la alcaldía de Huauchinango, pues era un hombre metódico y las encuestas habían arrojado que no era su momento para competir por ese cargo. Por eso se había desistido.
Ese día, un sábado frío por la mañana, Amador Leal desplegó una de esas conversaciones pausadas y apasionantes, llenas de detalles, que solamente un hombre con su basta experiencia y cargos que había ocupado podía sostener. El priista fue directivo de los aparatos de inteligencia del Estado Mexicano, era conocedor de políticas de desarrollo social y fue un destacado legislador federal en tres ocasiones, además de ser asesor y confidente de muchos gobernadores del país.
Alberto Amador fue un hombre del sistema, pero muy crítico del PRI, su partido de toda la vida. En esa reunión expuso como llegó a la conclusión de que Enrique Peña Nieto no fue un hombre preparado y apto para ser presidente de México. Sólo así explicaba que los escándalos de corrupción del sexenio pasado fueron consecuencia de que el entonces mandatario no tenía la capacidad de controlar áreas neurálgicas de la administración federal.
De ahí saltó a platicar que en el sexenio peñista fue hombre de confianza de Manuel Mondragón y Kalb, el consejero de Seguridad Nacional del Poder Ejecutivo. Por esa razón le encomendó hacer un diagnóstico de los sistemas de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).
Lo que descubrió fue sorpresivo: durante el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa se compraron más de 800 equipos de espionaje, de la marca Pegasus, que se supone era para perseguir al crimen organizado y controlaba Genero García Luna, entonces secretario de Seguridad Pública y hoy preso en Estados Unidos por dar protección al Cártel de Sinaloa.
Esos 800 equipos en el gobierno de Peña Nieto resultaron que la mayoría tenían reportes de haber sido robados, extraviados o que eran operados por personas ajenas a la SSP. En realidad lo que ocurría, es que los seguía controlando Genero García Luna con recursos públicos y sin ser funcionario del gobierno.
Cuando le comunicó ese diagnóstico a Manuel Mondragón le habría dicho: urge recuperar eso equipos o “sáqueme de esa tarea porque me van a matar” por lo que había descubierto.
Al final optó por dejar esa área de gobierno, porque las cosas no cambiaron en nada.
