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Rivera y Huerta cedieron candidaturas en el PAN a cambio de proteger sus intereses personales

Rivera y Huerta cedieron candidaturas en el PAN a cambio de proteger sus intereses personales

Por Fermín Alejandro García 

Contra toda lógica electoral, el PAN poblano sólo obtuvo dentro de la coalición Va por México el derecho de postular candidatos a diputados federales en 5 de los 15 distritos del estado, perdiendo cuatro de sus bastiones, donde tenía muchas posibilidades de ganar. Sin embargo, ese resultado adverso se entiende y se explica por las negociaciones, por separado, que hicieron Eduardo Rivera Pérez y Genoveva Huerta Villegas para preservar sus intereses de grupo en caso de que salgan triunfadores en los comicios del 6 de junio.

Rivera y Huerta, cada uno con estilos e intereses encontrados entre ellos, acudieron al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN a ceder espacios de candidatos a diputados federales con tal que los dejen construir sus proyectos electorales propios. Que en el primer caso representa a un sector importante del panismo tradicional y en el segundo, la supervivencia del morenovallismo dentro del albiazul.

Se sabe que Marko Cortés, el presidente del CEN panista, le cayó como anillo al dedo que las dos figuras que han polarizado al PAN poblano, que lo tienen dividido y enfrentado, hayan decidido no pelear espacios de candidaturas a legisladores federales, pues ello evitó un conflicto más a la vida interna del partido y le permitió al dirigente nacional cederle espacios al PRI en Puebla, a cambio de que el tricolor dejara plazas importantes en otros estados del país para que los aspirantes salgan de las filas albiazules.

Luego de que en diciembre se registró ante el Instituto Nacional Electoral la coalición Va por México, mediante la cual el PRI, el PAN y el PRD pelearan juntos en 180 de los 300 distritos federales del país, se definió que para Puebla habrá la siguiente distribución:

El PRI postulará a 6 candidatos, el PAN a 5 y el PRD a cuatro, llamado mucho la atención que es una distribución muy desfavorable para el Partido Acción Nacional.

La militancia panista y la fuerza de votos del blanquiazul se concentra fundamentalmente en los municipios de Puebla, Atlixco, Tehuacán, San Martín Texmelucan y Cholula. Si se trata de ganar, se supondría que al PAN se le tendría que ceder todos esos espacios, donde ha sido la fuerza política que fundamentalmente ha polarizado y es un contrapeso a los gobiernos de Morena, a excepción de Atlixco, en donde se tiene a un éxito ayuntamiento surgidos de las filas de Acción Nacional.

Sin embargo, al PAN únicamente le cedieron dos de cuatro distritos de la capital, los otros dos son uno para el PRI y otro para el PRD. Cuando en estos momentos no hay figuras fuertes ni en el tricolor ni en el partido del sol azteca que puedan ser aspirantes atractivos para competir en la capital.

Lo que más llamó la atención es que Tehuacán se lo dieron al PRI y Atlixco al PRD, pese a que en el segundo de estos distritos la presencia perredista es casi insignificante y la fuerza dominante es el PAN.

En cambio, le otorgaron al PAN el derecho de nombrar el candidato en Tepeaca, que es una plaza en donde le correspondía al PRI ser el partido dominante, toda vez que esa región es un bastión priista.

La negociación

La dirigencia nacional del PAN fue la que encabezó la negociación para ceder espacios en Puebla y lo único que procuró, es que se garantice que una candidatura sería para Ana Teresa Aranda Orozco, una de las líderes históricas del panismo poblano y que en su momento fue la voz más crítica dentro del partido en contra del morenovallismo.

Se sabe que esta actitud asumida por el CEN se debió principalmente a dos procesos de negociación:

El primero lo encabezó el ex edil de la capital Eduardo Rivera Pérez, quien se perfila a ser el candidato panista –por tercera vez– a la presidencia municipal de Puebla.

Rivera tenía una larga lista de aspirantes a ser candidatos a diputados federales, sobre todo en la capital. La mayoría de ellos, se encuentran bien posicionados y con posibilidades de triunfo. No obstante, él mismo ofreció ceder los lugares que podía haber peleado con encuestas favorable en mano.

A cambio de ello, se dice que habría obtenido el compromiso del CEN de que si es postulado como candidato a edil de la coalición Va por México –que es lo más probable– él decidirá a todos los miembros de su planilla de regidores, como una manera de garantizar que si gana las elecciones tenga un cabildo estable y muy identificado con sus intereses.

No quiere repetir la experiencia de cuando fue alcalde, entre los años 2011 y 2014, que tenía a un sector de regidores del PAN, controlados por el morenovallismo, que eran un factor de inestabilidad dentro del ayuntamiento que presidía.

Por su parte, la presidente del PAN, Genoveva Huerta Villegas, también habría cedido candidaturas federales a cambio que la dejen postular a un número importante de aspirantes a alcaldes y diputados locales, como una manera de tener un grupo político fuerte después de la elección de junio próximo.

Todos los panistas que Huerta Villegas quiere colocar son morenovallistas, que están buscando –como grupo– poder sobrevivir dentro del PAN y en general en la vida política del estado. Obviamente, dentro de ese agrupamiento se encuentra los intereses de Fernando Manzanilla Prieto, actual diputado federal del PES y quien aspira a ser el opositor a la continuidad de la 4T en Puebla, en la sucesión de la gubernatura en 2024.