Historias del PRIAN: los Cerdos Gutiérrez Contra los Zombis de Sahuayo
Por Mario Alberto Mejía
Soñar no cuesta nada.
Empiezan a circular los nombres de quienes pretenden —de los verbos añorar, desear, intentar— ser candidatos del PRIAN a los distintos cargos de elección popular.
En Puebla, varios aspiran —del verbo suspirar— a las candidaturas.
¿Nombres?
Van algunos.
(Clávese en la textura el hipócrita lector).
Eduardo Rivera Pérez busca ir —del verbo subir— en la candidatura a la presidencia municipal de Puebla.
Ya aceptaron todos —dicen.
Ya todos avalaron —juran.
Ya todos dijeron sí —del verbo afirmar.
¿Quiénes?
El PAN, el PRI y el PRD.
Por el distrito federal de Atlixco a la diputación federal irá —del verbo ¿será?— el exgobernador José Antonio Gali Fayad.
Quienes saben de esto cuentan que quiso ir por un distrito (federal) con sede en la ciudad de Puebla, pero que Rivera Pérez simplemente se negó —del verbo never ever.
Queda la duda de Antorcha, no así de alguien que se hace llamar “Tigre” pese a nunca haber ganado una elección.
Ana Tere quiere —del verbo siempre querer—, y otros como ella que juraron que jamás beberían mismas priistas y hoy beben ese efluvio maligno como si fuera un jugo de naranja.
Es lo que hay —del verbo ya ni modo.
En Nuevo León, los panistas odian tanto a los priistas que no aceptaron ir juntos en ningún distrito.
En Yucatán, los militantes de ambos partidos se odian, y sin embargo viajarán juntos.
En Puebla, la Puebla levítica, se odiaban con una fuerza brutal, pero llegó Moreno Valle y los hizo a todos socios financieros o políticos.
(A otros más los hizo esclavos sumisos).
En sus tiempos, los priistas jugaban a ganar pero perdían.
Y viceversa.
Los panistas, en cambio, fueron humillados hasta decir basta.
Tanto se distanciaron del entonces gobernador que se fueron a los brazos del PRI.
Con todo y maletas cargadas de dinero.
Hoy el mundo ha cambiado.
Acabo de escuchar un spot radiofónico del PRIAN firmado por Morena.
El autor del spot es un genio.
O cuando menos lo parece.
Y es que dice algo así como “en el pasado aparentaron ser enemigos pero los negocios los juntaron. Hoy son el PRIAN: lo más asqueroso en la sociedad”.
Mal están los partidos políticos.
Muy devaluados.
Y así irán tras el voto ciudadano.
Algo es cierto:
Los veremos hacer campaña sin mítines multitudinarios.
He ahí la clave.
¿Cómo convencerán a los electores?
¿A través de caciques regionales potencialmente contagiados de Covid?
El Covid será el rey feo de ese carnaval.
O la reina de la primavera.
¿A cuántos veremos caer tocados por el murciélago de Wuhan o por una bellísima orden de aprehensión?
Lo que veremos será algo inédito:
Candidatos buscando el voto sin nadie.
Y más:
En calles vacías o repletas de covideños.
O covidenses.
¿Cuál es el gentilicio de Covid?
No se pierda el hipócrita lector este carnaval digno de los Zombis de Sahuayo o de los Cerdos Gutiérrez.
¿Quién será la Tetona Mendoza en esta oscura trama?
