Genoveva Huerta y Marcelo García formarán una quinta columna dentro del PAN
Por Fermín Alejandro García
Aunque a regañadientes aceptó la alianza opositora con el PRI y el PAN, entre muchos panistas se han sembrado enormes dudas y sobre todo mucha desconfianza en el comportamiento de la presidente estatal del PAN, Genoveva Huerta Villegas, que de pronto pareciera querer dinamitar a los aspirantes más fuertes a ser candidatos presidentes municipales. Lo que más incertidumbre ha provocado, es la repentina y poco creíble reconciliación que tuvo con el diputado local Marcelo García Almaguer, a quien primero corrió de manera vergonzosa de la coordinación parlamentaria de albiazul –bajo la idea de que era un traidor– y ahora lo vuelve a recibir como si fuera un héroe de la democracia.
Quienes no confían en lo que está pasando en el PAN, creen que Genoveva Huerta Villegas y Marcelo García Almaguer van a formar “una quinta columna” en este partido de la derecha durante la contienda electoral que se avecina. Entendida como una formación política que aunque parezca luchar a favor de los interés del panismo, buscará favorecer a los adversarios del PAN.
Dicho de una manera sencilla y directa: Huerta Villegas y García Almaguer quieren conducir al PAN a la derrota electoral.
Solo así se puede entender que, a estas alturas, ambos estén en contra de que Eduardo Rivera Pérez sea el candidato a alcalde de la capital, pese a que las encuestas lo ubican como el único panista que puede frenar la continuidad de Morena en la presidencia municipal de Puebla.
Y que a todo mundo queda claro que el extraño retorno de García Almaguer al PAN, luego de que este personaje calificara al albiazul –en febrero de 2019– de carecer de visión democrática y de Estado, es para hacer la “guerra sucia” en contra de Eduardo Rivera en el proceso interno de elegir al abanderado para la capital.
A lo anterior se suma la posición de Genoveva Huerta de rechazar a los aspirantes más fuertes para ser candidatos en San Pedro y San Andrés Cholula, Huauchinango y Atlixco, en donde el albiazul podría recuperar esas plazas o ganarlas con la alianza opositora con el PRI y el PRD.
Frente a ese comportamiento han surgido dos interpretaciones de lo que podría haber atrás de ese actuar de la dupla Huerta–García:
La primera hipótesis: que Genoveva Huerta y Marcelo quieren abonar a una derrota del PAN en los comicios de 2021, para beneficiar el proyecto político de Fernando Manzanilla Prieto, quien buscaría replicar el modelo de 2009 del extinto Rafael Moreno Valle Rosas.
Esta es la explicación: en 2009 hubo comicios de diputados federales y el PRI, de manera sorpresiva, es cuando obtuvo “carro completo”, su último buen resultado electoral. Eso ocurrió luego de tres años de crisis que desató los abusos personales del entonces gobernador priista Mario Marín Torres, que para esas alturas era conocido y repudiado ampliamente en todo el país con el mote de “el gober precioso”.
Se dice que el entonces senador Rafael Moreno Valle Rosas pactó con Marín el contribuir a la derrota del PAN y el triunfo del PRI en todos los distritos electorales del estado.
Esa condición le permitió a Moreno Valle Rosas ir al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN a exponer que el partido en Puebla era una vergüenza, pues aún con el escandalo de “el góber precioso” no había podido aprovechar las circunstancias y poder derrotar al PRI, luego de que tres años antes, el panismo había sido mayoría.
En ese sentido, Moreno Valle planteó que solo con él al frente del PAN y con la candidatura a gobernador podía llevar al albiazul a la senda del poder en Puebla. Y le hicieron caso en el CEN panista.
Ahora se especula que Fernando Manzanilla podría estar en la misma estrategia: contribuir por medio de Genoveva Huerta y Marcelo García Almaguer a provocar una derrota panista, para ir al CEN del PAN a exigir que le den el control del partido para que en 2024 el albiazul tenga la posibilidad de competir por la renovación de la titularidad del Poder Ejecutivo.
La segunda hipótesis que algunos panistas se plantean es más simple: Genoveva Huerta y Marcelo García Almaguer saben que son los últimos remanentes del morenovallismo, que ya no tienen futuro luego de que se acabe el cargo de presidenta del PAN de la primera y la diputación local el segundo. No son agradables, confiables y carecen de talento político. Llegaron a donde están por obra y gracia de Rafael Moreno Valle, pero no por méritos propios.
Y entonces lo único que les queda es ir a negociar con Morena la formula de fingir que son opositores, pero en realidad quieren ayudar a la 4T provocando la derrota de Acción Nacional, para buscar algún beneficio político en el espectro morenista.
No suena descabellado, es lo que hizo Marcelo García Almaguer en febrero de 2019, siendo coordinador parlamentario, ya que fingió que protegía los intereses del PAN, pero al final se alineó con la 4T para elegir a Guillermo Pacheco Pulido como gobernador interino.
