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El Exilio Dorado de José Juan Espinosa

El Exilio Dorado de José Juan Espinosa

Por Mario Alberto Mejía/ContraRéplica 

¿A dónde se fue el rostro pintado de guerrero?

¿Debajo de qué cama quedaron los tambores de guerra?

¿A qué parte del armario fueron a dar los tuits que amenazaban lluvia?

El nuevo José Juan Espinosa está dedicado a sus aguacates y a sus perros.

Incluso se da el lujo de filosofar sobre el paso del tiempo y la dualidad sol/luna.

Una orden de aprehensión cambió el orden de los factores y del discurso político.

A la beligerancia brutal le ha dado paso el reposo.

El guerrero colgó el rifle, se puso una sotana, tragó una hostia y se puso a orar.

Antes ya había pedido licencia en el Congreso del Estado.

El diputado Espinosa quedó atrás.

En un vacío fechado en octubre de 2020.

Para conocer el nuevo estado de ánimo de nuestro personaje, dejo al hipócrita lector con los tuits relajados del hermano José Juan:

“Dedicarle tiempo a lo que me gusta vale la pena, en Atlixco corto aguacates, ya son 8 años desde que sembré mis primeros arboles, pronto podré sacar buenos huacales”.

(Imagen de José Juan cortando aguacates).

“Esta mañana Luna me presumió a sus cachorros. Ya van para 1 mes, son 10 hermosos Golden Retriever que vamos a garantizarles un hogar donde los consientan. Abrazo a todos”.

(Imagen de José Juan acariciando a una perra).

“Los grandes cambios sólo son posibles cuando se honra la palabra empeñada”.

(Esto escribió hace cuatro días, en el apacible mes de noviembre).

“Después de muchos años de trabajar, llegan los días donde vale la pena descansar, reflexionar y encontrarle sentido verdadero a la vida. Buenos días #México”.

(Palabras escritas el 25 de noviembre).

“Ya son 15 días que nacieron los hijos de Luna y Zac! Están preciosos. A dormir”.

(Imágenes de unos cachorros).

La vida se convierte en extraordinary life cuando quien la vive toma una decisión brutal ante una preciosa orden de aprehensión.

En ese momento, la vida cambia.

Qué dura decisión.

¿En qué bote de basura hay que tirar las armas?

¿Cómo justificar el cambio de actitud?

¿Los aliados del pasado reciente entenderán el guiño o habrá que hacérselos llegar con los más diversos subtítulos?

Si el ser humano es lo que tuitea, ¿quién es el nuevo José Juan?

¿Un modesto recolector de aguacates?

¿Un criador de perros?

¿Un monje budista?

¿Un espontáneo admirador de la naturaleza?

¿Un hombre alejado de la vida pública y de los pactos hechos por debajo de la mesa?

Él mismo nos lo dice en un arranque churchilliano:

“Los grandes cambios sólo son posibles cuando se honra la palabra empeñada”.

¿Dónde empeñó su palabra?

¿En qué Monte de Piedad?

¿Qué grandes cambios sobrevendrán tras la palabra empeñada?

¿De a cómo serán los réditos?

A finales de noviembre, entre Paulo Coelho y Jorge Bucay, el hermano José Juan nos sorprendió a todos con esta bonita reflexión:

“Sol y luna en el mismo cielo.

“La vida es vida cuando le damos importancia a los detalles, cuando ponemos por delante la fuerza del creador y ponemos en él nuestro presente, nuestro futuro, nuestro destino”.

Alguien apostó todo su capital en una mesa de póker y terminó perdiendo.

Le dijo adiós a Las Vegas, tomó el avión de regreso, se consiguió una ermita espiritual, se tomó dos hostias (como dos Alka Seltzer), eructó, se puso el hábito y empezó a rezar.

Antes los salmos salían en forma de versículos.

Hoy aparecen como modestos tuits.