Triunfo legal de Polevnsky vaticina que en Puebla no procederá destitución de dirigentes de Morena
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Yeidckol Polevnsky enfrenta dos penas como ex presidente nacional de Morena y ayer logró echar abajo el primero de esos procesos sancionatorios porque no se le respetó su derecho de audiencia. Este hecho, vaticina que en Puebla va a ocurrir lo mismo, que no acabará prosperando la destitución de Mario Bracamonte González y Eduardo Arturo Carreño Ortiz, como dirigentes morenistas, ya que el recurso legal en su contra tiene los mismos vicios que se cometieron en el caso de la exlíder de esta fuerza política.
A Polevnsky, luego de dejar el liderazgo morenista, le iniciaron dos procedimientos legales bajo los argumentos que como presidente de Morena creó una mayoría artificial en una sesión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del partido y porque se ha negado a informar el destino de 400 millones de pesos de prerrogativas.
Por esa razón, la Comisión Nacional de Honor y Justicia de Morena le hizo dos amonestaciones públicas, como parte del inicio de una serie de sanciones, pues de acuerdo con este órgano partidista no cumplió con sus obligaciones estatutarias.
Sin embargo, ayer el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación determinó improcedente la primera sanción –por lo del falso quorum en una sesión del CEN– y exigió reponer el procedimiento. El problema es que nunca se le notificó a Polevnsky de la queja en su contra y no se le dio derecho de audiencia para defenderse y presentar pruebas a su favor.
Polevnsky ha dicho hasta el cansancio que lo mismo pasó con la acusación de que malversó 400 millones de Morena. Primero se le denunció públicamente, luego se le impuso una sanción y hasta ahora, no le han dado la oportunidad de demostrar cual fue el destino del dinero de las prerrogativas del partido. Por tanto, ella ha vaticinado que también va a ganar el juicio por la segunda sanción en su contra.
Una situación muy parecida ocurrió en Puebla. El pasado 22 de mayo, en una sesión del CEN, encabezada por Alfonso Ramírez Cuéllar, en su calidad de presidente provisional, se decidió destituir a varios dirigentes regionales de Morena, entre ellos Mario Bracamonte González y Eduardo Arturo Carreño Ortiz, que estaban al frente del instituto político en el estado de Puebla.
El problema es que nunca, hasta el día de ayer, les notificaron oficialmente a Bracamonte y Carreño del acuerdo de destitución.
Por tanto, no les dieron derecho de audiencia para exponer sus argumentos sobre el periodo de permanencia que les correspondía como dirigentes de Morena Puebla.
Otra falta grave es que se ha filtrado que supuestamente la gestión de Bracamonte intentó dar mal uso a más de 30 millones de pesos del partido, que se querían utilizar en un negocio inmobiliario.
La historia de esos fondos es que se había dispuesto la utilización de ese dinero para comprar un edificio que fuera la sede oficial de Morena en el estado de Puebla y evitara que, el partido siga gastando en la renta de espacios físicos.
Al final, por una causa ajena a los dirigentes locales del partido, en el CEN de Morena se decidió no gastar el dinero en cuestión y nunca se autorizó su transferencia a las cuentas de la dirección local morenista.
Y sobre dicha acusación, nunca se ha permitido darle derecho de audiencia a Bracamonte y otros integrantes de la dirigencia.
Simplemente de un día para otro, no los dejaron entrar a las oficinas del partido, sin que mediara una notificación oficial.
Por esa razón los dirigentes locales morenistas que fueron echados, presentaron un recurso ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que muy seguramente emitirá un fallo parecido al que ayer obtuvo Polevnsky, por haber vicios legales similares.
Parece que Alfonso Ramírez Cuéllar no acaba de entender que dirigir un partido requiere de aplicar la legalidad y no solamente actuar por la fuerza, tal como lo hacía como líder del Barzón cuando impedía embargos contra deudores de la banca.
