Diputados de Morena partidarios de la censura, la represión y los escarmientos a críticos
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Lo que en un principio parece un simple dislate de una diputada, en este caso de la petista Guadalupe Muciño Muñoz que ayer pidió penas carcelarias para quien ejerza su libertad de expresión en una marcha, envuelve un profundo problema: la fracción mayoritaria de Morena en el Congreso local -encabezada por Gabriel Biestro Medinilla- es partidaria de la censura, de la represión y de dar prisión para quienes protesten. Es decir, tiene un talente autoritario muy similar al que dominó durante el morenovallismo o en el diazordacismo.
La iniciativa de reformar el artículo 413 del Código Penal de Puebla, que ayer propuso Muciño Muñoz en la sesión pública del Congreso, en la cual se pide dar 6 años de cárcel a los manifestantes que hagan pintas o se cubran el rostro en protestas sociales, tiene una pequeña y grave peculiaridad:
Es casi similar, por no decir idéntica, a la iniciativa que hace unos años presentó en el Congreso local Eukid Castañón Herrera, en su calidad de diputado del PAN y cuando era el brazo derecho de la represión morenovallista. Al final –en aquella ocasión– el político panista decidió retirar la propuesta, pero también dirigía sus intenciones de dar penas altas a quienes hicieran pintas en edificios públicos.
Hoy Eukid Castañón está en la cárcel acusado de los presuntos delitos de extorsión y de uso de recursos de procedencia inexplicable. Es el villano del morenovallismo tras las rejas. Sin embargo, parece que varios integrantes del Congreso buscan emularlo, como es el caso de Guadalupe Muciño, quien es legisladora por el distrito de Atlixco.
El problema no es el despiste de una diputada que no sabe que con su iniciativa viola las garantías constitucionales y las bases ideológicas de la izquierda, sino lo que es altamente cuestionable es que los diputados del bloque Morena, PT y PES son abiertos partidarios de la censura, la represión y los escarmientos carcelarios, dando la espalda al movimiento lopezobradorista que nació y subsistió 12 años en la oposición, como la disidencia política más importante del país y que ganó los comicios de 2018 bajo la idea de que todos sus actores protegerían los valores democráticos.
El pasado 27 de abril, los diputados Gabriel Biestro y Nora Merino presentaron una iniciativa para dar 12 años de cárcel a quien contradiga al gobierno durante una emergencia sanitaria o difunda noticias falsas.
Como pocas veces ocurre, el organismo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas censuró un proyecto legislativo. Advirtió que esa propuesta por estar mal redactada y planteada puede generar un grave retroceso a la protección de la libertad de expresión.
De poco o nada sirvió esa advertencia, pues los diputados de Morena no hicieron mutis frente a esa descalificación. Eso habla de que son partidarios de la censura.
En febrero de este año se aprobó un protocolo que faculta al personal del Congreso echar del recinto legislativo, con el uso de violencia y la fuerza pública, a quien se atreva a criticar a un diputado en voz alta.
Dicha medida propia del diazordacismo ha sido avalada por las fracciones de todos los partidos en el Congreso, que se sienten dueños del recinto legislativo y viven en la ilusión de que su prestigio está a salvo.
Se puede entender esa actitud del PAN y del PRI, que son fuerzas políticas surgidas de los más rancio de la sociedad mexicana, pero no de los legisladores de Morena, que se suponer son defensores de las causas libertarias de este país.
Los diputados morenistas cada vez se parecen más a los que antes cuestionaban.
