La declaración de “no pasarás” de Genoveva Huerta a Eduardo Rivera
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
La declaración de prensa -del domingo pasado- de Genoveva Huerta Villegas, la presidente estatal del PAN, de que le gustaría ver en las boletas electorales de 2021 el nombre del exgobernador José Antonio Gali Fayad no debe verse como una simple declaración desafortunadas o sin impacto político. Al revés, en primera lugar es una abierta declaración de guerra contra el exedil Eduardo Rivera Pérez, a quien le mandó el mensaje de: ¡No pasarás! como aspirante a presidente municipal de la capital.
Las palabras de la dirigente albiazul sorprenden porque días antes, había dado un manotazo en la mesa y advertió: “No son tiempo de candidaturas”, cuando alguien le interrogó sobre las reapariciones públicas de Eduardo Rivera. Ahora, da un giro de 180 grados y va contra sus propias palabras, para empezar a promover la figura de Gali como el político que puede amalgar una alianza de partido que formen un bloque opositor a Morena.
El dicho de Huerta Villegas, mencionado en una conferencia dominical, tiene muchas conotaciones:
Una de ellas, es que la presidenta del PAN sigue exhibiendo que por encima de los intereses del partido que dirige, se encuentra la intención de seguir adherida al proyecto de Fernando Manzanilla Prieto, actual diputado federal, exmorenovallista y ex secretario de Gobierno, de formar un bloque pluripartidista que le permita confrontar en las urnas al lopezobradorismo, teniendo como actores de esa posible alianza a personajes como José Antonio Gali Fayad, el exedil Luis Banck Serrato y los últimos remanentes del morenovallismo. Como son los casos de Jorge Aguilar Chedraui o Marcelo García Alamaguer.
Otra conotación, es que a Genoveva Huerta no le interesa generar la cohesión del PAN, pues en estas definiciones no toma en cuenta el parecer de los líderes del panismo tradicional y al principal actor del proceso de seleccionar a los próximos candidatos de la capital: que es el Comité Municipal del Partido Acción Nacional en la ciudad de Puebla, que encabeza Jesús Zaldívar Benevides.
Al revés, para nadie es un secreto que el Comité Municipal del PAN pasa por momentos complicados por falta de recursos eceonómicos, derivado de un bloqueo que ha generado Genoveva Huerta contra los dirigentes albiazules –en diferentes partes del estado– que no son parte de su facción.
Un comportamiento que a muchos preocupa, pues en la actualidad el principal problema del PAN para enfrentar el siguiente proceso electoral, son las profundas divisiones que hay entre sus liderazgos y facciones. Y tal pareciera, que Genoveva Huerta en lugar de buscar abonar a la unidad, le gusta echar más leña a la hoguera que consume al partido de la derecha.
Otro aspecto que envuelve la polémica declaración de prensa de la presidenta panista, es su animadversión hacia la figura de Eduardo Rivera Pérez, como parte de una extensión de los rencores que eran propios del morenovallismo y en los que Genoveva Huerta sigue gravitando.
Eduardo Rivera como alcalde de Puebla, sufrió la frialdad y confrontación del entonces gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
Cuando acabó su gestión, sufrió la persecución política de los diputados, los medios de comunicación y los órganos fiscalizadores que estaban controlados por el morennovallismo.
Y luego, en 2018, el entonces jefe político del morenovallismo lo dejó competir, por segunda vez, por la presidencia municipal de Puebla, pero siempre expresando sus diferencias y desprecios hacia el ex edil albiazul.
Ahora Genoveva Huerta sigue menteniendo la flama viva de ese viejo odio del morenovallismo contra Eduardo Rivera.
Sin importale que es la figura panista mejor posicionada para competir nuevamente por la alcaldía de Puebla.
Es el único aspirante con posibilidades, definan muchos panistas.
Pero a Genoveva Huerta le ciega la rivalidad contra Rivera Pérez.
