El Gobernador Barbosa y su Salud
Por Mario Alberto Mejía
La Quinta Columna
Muy bajo nivel hay cuando un periodista argumenta supuestos problemas de salud de un gobernante para descalificarlo.
Refleja algo: la carencia de argumentos y la adicción a los golpes bajos.
En la rueda de prensa de este jueves, el gobernador Miguel Barbosa Huerta no dejó pasar la vulgaridad y respondió que, para quienes dicen que está muy mal de salud, “el enfermito está muy bien informado de lo que pasa en Puebla”.
Irónico como es, reaccionó con un uppercut a los estériles jabs lanzados por un columnista, que, en el pasado reciente, cobró —muy bien— por los servicios que le prestó para manejarle —muy mal— las redes sociales.
Al no ver renovado su contrato, dejó de ser cordial y afectuoso para convertirse en un amargo crítico.
Desde entonces, diariamente lo descalifica por todo sin el éxito deseado.
Ahora, frustrado por la falta de resultados, lanza bolas de lodo en el tema de su salud.
(Los enemigos del gobernador en otras áreas hacen lo mismo).
Pobres críticos éstos que no son capaces de articular argumentos coherentes y de nivel, y recurren a su descalificación por esos temas.
Confunden, ya se ve, la información con sus deseos.
Miguel Barbosa, hay que decirlo, goza de cabal salud para gobernar.
No está impedido en lo central: la inteligencia, la capacidad para tomar decisiones y la memoria.
Con esos elementos articula discursos sin teleprompter basándose únicamente en la información sobre los más diversos temas.
Un “enfermito” sería incapaz de organizar mentalmente el mínimo discurso.
Él lo hace, en cambio, dando cifras y condimentándolos con dos características de las mentes brillantes: la ironía y el conocimiento de la historia.
Se dice fácil.
No lo es.
Hay columnistas que sin estar enfermos son incapaces de escribir algo medianamente coherente.
Los enemigos del gobernador tendrían que buscar otros argumentos para descalificarlo: argumentos de mejor nivel, lejos de la carroña, fuera de la temporada de zopilotes en la que vivimos.
Por cierto:
En febrero pasado, en entrevista con Miguel Barbosa, hubo un momento en el que hablamos de los periodistas.
Lo que me dijo entonces sigue teniendo vigencia.
Vea el hipócrita lector:
“Hay sobre todo un periodista que se dedica todos los días a golpear a mi gobierno. Todos los días, todos los días. ¿Sabes cuándo termina su columna? Cuando la publica. Ya. Porque nunca ha probado absolutamente nada. Todos los días denuncia una irregularidad y en el momento que la publica se acabó la columna.
“Pero hasta ese tipo de columnas veo. Todas las leo, porque yo no soy de los que me aíslo. Yo sí conocí a presidentes de la República a los que que les pasaban fichas. Fichas de las columnas y todo esto. No dejas de empezar a vivir en cajas de cristal. Los hombres del poder empiezan a construir alrededor de ellos cajas de cristal, pero yo no. Cuando veo que hay cajas de cristal que empiezo a construir, llego con mi martillito —como de las feministas— y, ¡zas!, le pego”.
La Sana Distancia con Claudia Rivera. En esa misma rueda de prensa, el gobernador negó que el presidente López Obrador lo haya convocado a llevar buenas relaciones con los presidentes municipales.
Su respuesta fue puntual:
“Yo me llevo bien con todos, salvo con Claudia Rivera”.
Ufff.
Más claro ni el Mar Negro.
Las diferencias no son gratuitas.
Vienen, faltaba menos, de temas cruciales como la seguridad pública.
Y ahí no puede haber concesiones.
