El Acosador que Trabaja en el Congreso
Por Mario Alberto Mejía
La Quinta Columna
Un funcionario del Congreso del Estado de Puebla no entiende que no entiende.
Ya ha tenido problemas relacionados con el acoso sexual en el pasado, y persevera como una abeja en un vaso de ron.
Vuela, lame el azúcar de los bordes con sus patitas, se solaza en el interior, baja despacio, imagina el paraíso (un paraíso dulce, embriagador) y termina por morir húmedo: técnicamente por asfixia.
Nuestro personaje recibe a las mujeres que esperan un trabajo con la mirada esquizofrénica de los acosadores.
Faltaba más:
Las barre de arriba abajo, se detiene en sus nalgas, imagina el tamaño de las bragas (el color, incluso) y al final termina por decirles que tomen asiento.
Las interroga como un pedófilo a sus víctimas.
Cosa curiosa: la primera pregunta está relacionado con el estado civil de las aspirantes.
Si le dicen que son casadas, la abeja frota sus patitas como una mosca panteonera.
(Las casadas son las mejores porque son discretas, y nunca llaman en horario nocturno).
Una vez que avanza en el vaso de ron y huele lo dulce del alcohol, les pide que lo acompañen a un departamento que tiene en Agua Santa para conocerse mejor.
Si la dama se inconforma y pregunta por qué, la abeja persevera en el zumbido y da a conocer sus intenciones:
“Como vamos a trabajar juntos, necesitamos conocernos bien. Y qué mejor que conocernos en la cama. Ahí sabremos los dos si podemos trabajar o no. Ah, eso sí, no esperes un sueldo alto. Es pequeño, pero de ti depende de que pueda crecer”.
La abeja disfruta golosa el vaso de ron hasta que cae y se ahoga con un rotundo “no” de sus víctimas.
No obstante, pese a que ya ha sido grabado en varias ocasiones, vuelve a ser víctima del inevitable y recurrente vasito de ron de caña.
Todo esto sería normal en el pasado reciente, cuando la agenda de la 4T carecía de vigencia.
Hoy, con los valores que a diario repite el presidente López Obrador, esto huele a corrupción y a malas, pésimas, maneras.
¿Estará enterado el diputado Gabriel Biestro, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, de esto?
El Regreso de mi Vecina Justiciera. Mi vecina sigue odiando a López Obrador y a López-Gatell.
Al presidente lo odia porque una amiga suya, su mejor amiga, es prima de Fernanda Familiar.
Ese detalle ha sido suficiente para que actúe como autómata y no escuche razones.
Y como Qué Tal Fernanda (QTF) no traga al presidente, ella, faltaba menos, hace suyas los prejuicios de la locutora.
López-Gatell no le simpatiza porque a Carlos Marín, su primo, le caen mal todos los de la 4T.
Sólo tiene como amigo a Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad, quien cree que la energía solar sólo se produce si hay un sol de por medio.
Frente a las muchachas del aseo, mi vecina es déspota e insolente.
Las hace sentir mal por el solo hecho de hacerlas sentir mal.
Cada vez que puede, y puede mucho, despotrica en contra de Yalitza Aparicio.
“Esa pooobre ya se siente Salma Hayek”, dice frente a su cuerpo edilicio, como le llama al personal de limpieza.
Su esposo, el eterno Regino Burrón, sólo mueve la cabeza reprobando la mala leche de la mujer con la que ha compartido treinta años de infeliz matrimonio.
Algún día, piensa, sobrevendrá la justicia divina y cobrará venganza.
