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Con un estilo golpista, delegado de Morena desconoce a dirigentes y se apropia de prerrogativas

Con un estilo golpista, delegado de Morena desconoce a dirigentes y se apropia de prerrogativas

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

La designación de Carlos Alberto Evangelista Aniceto -a finales de mayo pasado- como delegado especial de Morena, en lugar de mejorar el desarrollo del partido, ha metido a esta fuerza política en una severa crisis legal y de disputa de las prerrogativas. El nuevo directivo, con un estilo golpista, ha desconocido y desplazado a miembros del Comité Ejecutivo y ha dispuesto de los fondos públicos del mismo, sin que hasta ahora el Instituto Nacional Electoral (IEE) reconozca un cambio de dirigentes en dicha agrupación.

En marzo de este año, a los dos días de haber llegado al cargo de presidente nacional de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar emitió un acuerdo –sin el aval de los órganos jurisdiccionales del partido– mediante el cual desconocía a varios dirigentes estatales del partido, entre ellos a Mario Bracamonte Gonzáles, quien es el líder morenista en Puebla.

El problema es que el acuerdo en cuestión primero fue publicado en la página oficial de Morena y luego desapareció de la misma. Por tanto, el documento no se puede consultar y obviamente tampoco impugnar.

Lo más grave, es que hasta la fecha no ha sido notificado de manera oficial a Bracamonte ni al resto de la dirigencia local del partido. Y tampoco se ha sabido que tenga el aval de los órganos de gobierno de la fuerza política del lopezobradorismo. Eso mismo pasa con otras 14 dirigencias estatales.

Tan es así que el INE sigue reconociendo como dirigentes a Bracamonte y los miembros del Comité Ejecutivo de Puebla. Por tanto, son los responsables de administrar y comprobar las prerrogativas del partido, además de ostentar la representación jurídica.

Cuando a finales de mayo Carlos Alberto Evangelista se presentó en Puebla como el nuevo delegado de Morena –nombrado por Alfonso Ramírez Cuéllar–, platicó con los dirigentes y líderes de algunas facciones, a quienes les ofreció dialogo y ser incluyente, como una manera de evitar que sigan las divisiones en esta fuerza política. Luego de ese primer ofrecimiento, su actitud de apertura democrática quedó en el olvido y tomó un tono autoritario, o mejor dicho golpista.

Ese tono se explica de esta manera: desde hace dos años no sesiona de manera oficial el Consejo Estatal de Morena, órgano facultado para conocer y aprobar cambios en la dirigencia. Y ahora el nuevo delegado, sin la participación de ese cuerpo colegiado que cuenta con más de 150 delegados, ha desconocido de un plumazo a cuatro integrantes del Comité Ejecutivo de Puebla.

Sin ofrecer alguna argumentación jurídica, Evangelista Aniceto desconoció la sede oficial del partido y al mismo tiempo, ordenó la remoción de Mario Bracamonte, quien de acuerdo al INE es el dirigente oficial del partido.

Lo mismo hizo con el secretario de Organización, Eduardo Carreño, quien se supone controla la vida interna del partido.

También se removió a Jorge Hernández, el encargado de la Secretaría de Derechos Humanos, a quien literalmente le violaron sus derechos partidistas –y también humanos– porque hasta ahora no le comunican oficialmente los motivos por los cuales fue desconocido de la responsabilidad que ocupaba.

Extraoficialmente se sabe que Jorge Hernández fue destituido por el único detalle de que es alguien de la confianza de Carlos Figueroa, quien es responsable de Secretaría de Derechos Humanos del CEN de Morena y es un hombre cercano a Yeidckol Polevnsky, la presidente nacional del partido que recientemente fue removida.

Y se sabe que Alfonso Ramírez Cuéllar ordenó borrar todo rastro en las dirigencias estatales de lo que fue la gestión de Yeidckol Polevnsky.

Otro movimiento fue el de Adriana Pineda, quien ocupa la Secretaría de Diversidad Sexual en Puebla. Esta mujer fue designada desde el Comité Ejecutivo Nacional de Morena. En ese sentido, tendría que ser desconocida por ese mismo órgano de gobierno, lo cual no ha ocurrido. Simplemente ha sido ignorada por Carlos Alberto Evangelista Aniceto.

Al puro estilo salinista, de “ni te oigo, no te veo”, el nuevo delegado de Morena hizo lo mismo con Viridiana Aguayo, la encargada de la Secretaría de la Mujer, quien de un día para otro se quedó sin oficina y nunca le han comunicado por qué ya no es –en apariencia– parte de la dirigencia de Morena.

Carlos Alberto Evangelista cuando llegó a Puebla, hizo mancuerna con el diputado federal y dirigente local del Barzón, Alejandro Carvajal, quienes definieron que venían a dar legalidad y desarrollo político a Morena.

Al final ha ocurrido todo lo contrario, no solamente por la manera en que de manera ilegal están desconociendo a los dirigentes del partido, sino porque en su lugar han nombrado a personajes que tienen como antecedentes violar los estatutos morenistas e incluso traicionar a esta fuerza política. Pero ese tema será objeto de otra próxima columna.