Horacio Gaspar fue ejemplo de lo que hoy carecen los diputados de Morena
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Horacio Gaspar Lima ayer perdió la batalla contra el Covid19 -luego de una semana de estar hospitalizado- y se va de este mundo dejando una huella muy pertinente de revisar, ya que como legislador local, en ese entonces del PRD, fue ejemplo de lo que debe ser un diputado de izquierda y que hoy en día, es de lo que carecen los miembros de la bancada de Morena en el Congreso del estado, cuya labor gravita entre la frivolidad y la mediocridad.
La penúltima vez que Horacio Gaspar y este tecleador conversaron, fue cuando en Cuitlatlán se publicó que el presidente del Congreso y líder de la bancada de Morena, Gabriel Biestro Medinilla, había frenado una reforma a favor de la interrupción legal y voluntaria del embarazo por la presión que ejerció en su contra el clero poblano y porque calculó que ese tema le afecta en sus pretensiones de ser candidato a la alcaldía de la capital.
En esa platica, palabras más, palabras menos, le dijo a este columnista: “Si esta propuesta se hubiera planteado hace 10 o 20 años entendería el miedo a tocar un tema así. Ahora es cuando lo deberían hacer y no lo hacen, porque los que están –en el Congreso y en la bancada de Morena– no tienen conciencia de lo que han sido los temas de la izquierda en México”.
Luego de haber sido militante del Partido Comunista de México, académico y director de la Facultad de Derecho de la UAP, Horacio Gaspar Lima logró convertirse en diputado local, durante la primera parte del sexenio del entonces gobernador Melquiades Morales Flores, cuyo periodo fue de los años 1999 a 2005.
Junto con Susana Wuotto Cruz, Teodoro Lozano y Carlos Balderas, formaron un destacado grupo parlamentario del PRD, que tuvo tres características muy particulares:
Esa fracción de diputados perredistas fue un importante contrapeso del Poder Ejecutivo, en temas de género –algo difícil en esa época–, de la fiscalización de recursos públicos y en impartición de justicia. Se destacó porque eran representantes populares que debatían, discutían, se documentaban y estudiaban los temas que subían a la tribuna legislativa.
Una segunda característica es que siempre estuvieron cercanos a movimientos sociales y populares. Horacio Gaspar fue un interlocutor de agrupaciones agrícolas. Y Teodoro Lozano encabezó –junto con la UCEZ– una cruzada que permitió frenar el llamado Proyecto Millenium, que era un intento del grupo priista en el poder de hacer un enorme negocio inmobiliarios con el uso de recursos públicos entre los municipios de Tecali de Herrera y Tepeaca.
La tercera característica es que Horacio Gaspar tuvo como interés personal en los temas relacionados con los derechos de las comunidades indígenas de Puebla. Su preocupación sobre todo se dirigió a garantizar juzgados con traductores en lenguas originarias y con abogados defensores que se identificaran con ese sector de la población.
Aunque lo más valioso de ese grupo de cuatro diputados, es que nunca protagonizaron actos de corrupción, de enriquecimiento inexplicable –Horacio Gaspar vivió siempre en la llamada justa medianía económica– y siempre fueron muy puntuales en impulsar una agenda legislativa de izquierda.
En resumen: fueron una oposición crítica, responsable y de convicciones muy firmes.
Si ahora se revisa el papel de los diputados de Morena y sus aliados, que son mayoría en el Congreso local, lo que domina es:
Una ausencia de los temas fundamentales de izquierda: todo lo relacionado con los derechos de género lo han pospuesto o minimizado. Así como asunto de defensa de derechos humanos y la propuesta central de campaña de 2018: que era echar abajo la privatización del servicio de agua potable.
A los actuales representantes populares no les interesa los derechos indígenas. No es una preocupación central, pese que llegaron al Congreso mediante una fuerza política que pugna por “primero lo pobres”.
En la bancada de Morena no se permite el debate, el disenso y el análisis profundo en los proyectos legislativos. Al revés, han promovido iniciativas para limitar la libertad de expresión y para reprimir a quienes dentro de la sede legislativa hagan críticas contra los diputados. Es decir, actúan como si fueran legisladores de derecha.
Y la mayor parte de su tiempo se consume en intrigas, conflictos y golpes bajos entre los propios miembros de la bancada morenista.
Cuánta falta le hace a la izquierda poblana un diputado como fue Horacio Gaspar Lima.
