La nueva normalidad
Por Ricardo Morales
Las Serpientes
Admitámoslo, el mundo no volverá a ser igual, no al menos hasta que no exista una vacuna que pueda ser efectiva, para poder controlar al covid-19, mejor conocido como coronavirus, el cual como lo dijo la Organización Mundial de la Salud (OMS), llegó para quedarse.
Las concentraciones masivas, al menos en todo lo que queda de este 2020, suenan como imposibles. Con el confinamiento, el ser humano solo está ganando tiempo para no colapsar los sistemas de salud del mundo y en lo que se logra desarrollar un antídoto en contra de la pandemia.
No le queda de otra al mundo y a la humanidad que tener que hacer frente a esta situación y resolver una buena parte de sus labores diarias a través de la tecnología y las plataformas digitales, las cuales cobran cada vez más importancia.
El coronavirus aceleró la relevancia del internet como herramienta de comunicación y de trabajo de la raza humana, por ejemplo, era un hecho que las clases presenciales eran cada vez más obsoletas, pero la llegada de la pandemia aceleró su desplazamiento, aunque el problema, es que no todos los países tienen el mismo nivel de desarrollo.
En México, las clases presenciales son algo más que necesarias, debido a la gran disparidad en el tema de la conectividad que existe en nuestro país, en donde incluso hay zonas en donde difícilmente hay señal de televisión o de teléfono.
El trabajo desde casa se ha convertido en una forma de resolver problemas y cada vez desplaza más al sistema de laborar en oficinas, pero no aplica para el sector industrial, el cual obedece a un sistema de producción completamente diferente.
El grave problema de la nueva realidad se centra para los restaurantes, bares, discotecas, hoteles y en general el sector turístico, el cual se verá severamente afectado debido a la pandemia, la cual ha paralizado aerolíneas en todo el mundo.
La nueva realidad hace, por el momento, poco más que imposible el viajar a otros países, por las severas medidas de restricción impuestas por muchas naciones, que obligan a cada uno de los viajeros a esperar 14 días en confinamiento, antes de poder salir a la calle.
El mundo deportivo es otro de los más afectados en el mundo y por supuesto en nuestro país, en donde se busca adecuar los espectáculos a la nueva normalidad, estadios vacíos, espectáculos solo para la televisión y es que cualquier lugar en donde coincidan más de 10 personas en este momento, representa un riesgo de rebrote.
Los espectáculos, por supuesto, que son otro de los sectores afectados, salas de cine que no volverán a abrir hasta que no haya vacuna o que lo harán pero bajo estrictas medidas de sanidad, lo mismo que el teatro y ya ni hablar de los conciertos masivos, como los conocíamos hasta antes de la pandemia.
Las mismas relaciones humanas no volverán a ser las mismas, los saludos de mano, el abrazo, el beso, todas esas formas de demostrar afecto, deberán de esperar a mejores tiempos, la sana distancia es sin duda uno de los pocos antídotos en contra de la pandemia.
Por supuesto que la política no está exenta de la nueva normalidad que regirá al mundo, aunque esto será objeto de una nueva columna para poder abarcar el tema.
La política y las formas de hacer campaña tradicionales, vieron tal vez, ya su punto final, si bien el contacto personal con la gente era parte del sabor de las antiguas contiendas, los mítines ya están en peligro de extinción, cediendo su lugar a la redes sociales y las plataformas digitales, las cuales reclaman ahora su papel preponderante en la atracción del voto, pero reitero, esto ya deberá de ser tema de una columna completa para explicar el fenómeno, la pandemia aceleró algo que ya se veía venir.
Es un hecho, el mundo cambio a partir de la presencia del coronavirus en nuestras vidas, como también lo hizo la epidemia de la peste negra que azotó a Europa del año de 1346 a 1353, a finales ya de la edad media, misma que se estima ocasionó la muerte de más de 25 millones de personas, aceleró las cosas hacia un cambio para la humanidad: El Renacimiento.
Esto es tan solo un boceto de la nueva normalidad, que deberá de acompañar a todas las actividades humanas que sigan al confinamiento al que nos llevó la presencia de este nuevo virus, el Covid-19.
En vida muerte y en muerte vida, reza un antiguo rito de vampirismo y también la misma biblia consigna que todo es un mismo ciclo. “Yo soy Alpha y Omega, el principio y el fin de todas las cosas.
