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Caso Tehuacán: un ejemplo de cómo los diputados de Morena no saben legislar

Caso Tehuacán: un ejemplo de cómo los diputados de Morena no saben legislar

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Lo que era una muestra de cambio, de combate a la corrupción y los abusos de poder, la mayoría de Morena lo convirtió en un despropósito. A medio año de la caída y encarcelamiento del alcalde de Tehuacán, Felipe Patjane Martínez, los diputados morenistas -encabezados por Gabriel Biestro Medinilla- han provocado una crisis institucional en el segundo municipio más importante del estado, pues a estas alturas, no tienen una ruta trazada hacia dónde debe caminar el Poder Legislativo para lograr que esa ciudad cuente con una autoridad local estable y con legitimidad.

En Tehuacán desde noviembre de 2019, cuando Patjane fue detenido en el aeropuerto de la Ciudad de México intentando huir al extranjero, el gobierno municipal no tiene pies ni cabeza. Cada uno de los miembros del Cabildo se ha hecho cargo de su área, estableciendo proyectos de algunas obras y el funcionamiento de los servicios públicos, pero no hay un programa articulado con metas y objetivos, en una ciudad severamente golpeada por la delincuencia y por un crecimiento urbano acelerado.

La detención de Patjane sin duda alguna significó un cambio radical en la vida institucional de Puebla, ya que por primera vez era puesto tras las rejas un alcalde del mismo partido que domina a los poderes Ejecutivo y Legislativo, y se hacía ante un claro extravío del edil de Tehuacán. Antes de esa experiencia, eso nunca ocurría. En todo caso caía la guillotina de la justicia sobre un edil de la oposición.

Dicho avance se ha perdido, ya que en Tehuacán lejos de ser un progreso el proceso contra un mal presidente municipal, se ha convertido en un periodo de inestabilidad en el ayuntamiento y sin que exista un proyecto de gobierno.

O visto de otra manera, a estas alturas es difícil que el grueso del electorado considere positivo que en 2018 se haya roto la alternancia en el poder entre el PRI y el PAN, a la llegada de una tercera fuerza política, es decir Morena, que prometía acabar con los vicios del bipartidismo.

Actualmente hay una sensación de que cualquier gobierno panista o priista de ese municipio ha sido mejor que lo ocurrido en los últimos 19 meses bajo el dominio de Morena, en donde primero hubo un alcalde que en cuanto llegó al poder –en octubre de 2018– perdió la brújula y se convirtió en política pública el beneficiar a su nueva novia, Paulina Vargas Sobrado, a quien nombró funcionaria del ayuntamiento y se privilegiaba los proyectos que salían de la oficina de su prometida.

Las dos imágenes más emblemáticas de Felipe Patjane que han quedo sembradas en la memoria de la población de Tehuacán: fue cuando exhibió sus excesos de comprar una ostentosa joya y rentar un helicóptero –en tiempos de la austeridad de la 4T– para pedirle matrimonio a su pareja y el día que, vestido con una sudadera y un rostro descompuesto, apareció esposado por agentes de la Policía Ministerial que impidieron que huyera a Nueva York.

La segunda parte de ese periodo de los últimos 19 meses, ha sido un periodo en que los regidores de Tehuacán han creado sus cotos de poder, ante la ausencia de un alcalde, y no hay una definición del Congreso de cómo se resolverá la falta de un edil. Ello a nivel de la ciudadanía se traduce en que: no hay autoridad ni hay proyecto de gobierno.

¿De quién es la culpa? La pelota en la cancha, desde principios de este año, cayó del lado del Congreso y más específicos de la fracción mayoritaria de Morena, y es ahí donde se ha mostrado la imposibilidad de los diputados de la fracción dominante de tener la capacidad de resolver los problemas de gobernabilidad del estado.

Esta situación exhibe a la presidente de la Comisión de Gobernación, la morenista Vianney García, quien es una de las legisladoras más jóvenes que han llegado al Poder Legislativo, pero que ha dado muestras de no estar a la altura del cargo que ocupa en la actual Legislatura local.

Todo su trabajo se reduce a decir que hay que escuchar a todas las partes involucradas en el conflicto de Tehuacán, así como dar lectura a los informes que diversas autoridades han rendido sobre este asunto. Al final no se ha avanzado un ápice. Eso muestra que Vianney García es una diputada bisoña, que no tiene la más mínima noción de cuáles son los efectos negativos en la comunidad tehuacanense por su exasperante lentitud para hacer su trabajo.

También el caso Tehuacán exhibe, una vez más, que Gabriel Biestro Medinilla no tiene la capacidad, la madurez y el talento para encabezar al grupo parlamentario más importante del Congreso y al mismo tiempo ser la cabeza del Poder Legislativo.

Siempre que ofrece una fecha para solucionar algo o que habrá un proceso legislativo ejemplar, ocurre todo lo contrario. No cumple con los plazos o las decisiones del Congreso acaban impugnadas o cuestionadas.

Ejemplos hay muchos: en 2019, prometió que en diciembre de ese año propondría una vía para revocar el contrato de la privatización del servicio de agua potable. Hoy en día, ese tema no existe en la agenda de Morena.

El pasado 14 de abril, Biestro declaró que había llegado a un acuerdo con la fracción del PAN para realizar sesiones en línea, por la cuarentena del Covid19, y que el primer tema a resolver era el caso Tehuacán.

¿Qué pasó el final?

Que no había acuerdo con el PAN.

Que hasta apenas se aprobaron las sesiones en línea, cuando ya pronto acabará la cuarentena.

¿Y de la crisis en Tehuacán?

No siquiera hay una propuesta de solución.