Por falta de alcalde, Tehuacán es el punto más vulnerable frente al Covid-19
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Por la negligencia del Congreso local, Tehuacán está a punto de cumplir seis meses con una crisis de vacío de poder, por no tener un alcalde que articule al gobierno local. Esa condición ha contribuido a que la segunda ciudad más importante del estado sea uno de los puntos más vulnerables de contagios de Covid-19, pues poco o casi nada se respeta las jornadas de confinamiento social y de sana distancia.
Con 6 muertes por coronavirus, el pasado fin de semana en la ciudad de Tehuacán hubo un comportamiento social como si se hubiera anunciado el fin de la pandemia y que todo mundo podía, o debía, salir de sus casas.
Resultó sorprendente ver, que en los últimos días, hay familias enteras que salen a caminar a las calles céntricas de la ciudad.
De poco o nada sirvió que se mandara a acordonar el Parque Juárez y el Jardín Guadalupe, que son las dos principales plazas públicas, pues cientos de vecinos se han reunido alrededor de esos lugares, incluso sentándose en banquetas o recargándose en muros. Parecía que se hubiera convocado a la repartición de bienes gratuitos, ya que muchas personas pasan horas como si estuvieran esperando algo importante.
Tiendas como Aurrerá, Wal Mart y Chedraui han sido escrupulosas de exigir ciertas medidas higiénicas y de regular que ingresen pocas personas a estos establecimientos. Sin embargo, eso no sirve de nada, por un fenómeno clasista que existe en Tehuacán.
En esa ciudad hay la idea de que haya supermercados para ricos y para pobres, y aunque los precios de algunos productos sean similares, mucha gente de la ciudad y de comunidades del Valle de Tehuacán, únicamente acuden a comprar –al menudeo o mercancías al mayoreo– a las tiendas de las que se dicen son de carácter popular, que en realidad son grandes almacenes.
Dichos supermercados “para pobres”, tal como mucha gente los considera, estos días han estado abarrotados y ahí nadie cuida ni la sana distancia, ni se evitan aglomeraciones y en alguno de ellos a lo mucho, hay una botella de gel antibacterial a la entrada. Se trata de los almacenes Super Alatriste –del exalcalde Álvaro Alatriste–, La Corona y Ta Barato.
Según la Cámara de Comercio las ventas en Tehuacán se han desplomado por arriba del 60 por ciento. Entonces surge la pregunta: ¿A qué sale la gente a las calles, si se ve poco movimiento en las tiendas y están cerrados los centros de entretenimiento?
La respuesta es muy sencilla, la gente en esa ciudad tiene poca información y se ha propagado la falsa idea de que con solo usar cubrebocas en la vía pública, en reuniones masivas o en tiendas, ya hay una protección suficiente para evitar cualquier contagio de Covid–19.
Los esfuerzos de ayuntamientos para que se respete la cuarentena están a cargo de los regidores Irma Villanueva y Elvira Valderrama, que ocupan las comisiones de Salud e Industria y Comercio, respectivamente, pero cuyos esfuerzos son menores y de poco alcance.
Tehuacán se quedó sin alcalde, en la práctica, desde que el 15 de noviembre de 2019 cuando fue detenido el edil Felipe Patjane Martínez por los delitos de daño a la hacienda pública y usurpación de funciones.
Desde hace cinco meses y medio, el Congreso local está entrampado y no sabe cómo proceder en el caso Tehuacán.
No se revoca el mandato a Patjane, que sigue siendo alcalde desde prisión.
Tampoco se llama al alcalde interno.
Ni se nombra a Concejo Municipal que supla al anterior edil.
Por eso Tehuacán es una ciudad hundida en una crisis de vacío de poder y de alto riesgo frente al coronavirus.
