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Marcelo García Almaguer, uno de los estertores del morenovallismo

Marcelo García Almaguer, uno de los estertores del morenovallismo

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Una campaña que ha llamado mucho la atención en redes sociales es la que ha desplegado el legislador local Marcelo García Almaguer consistente en llevar equipos protectores al llamado "ejército blanco", es decir a médicos del sector público que atienden a enfermos de Covid-19. Esta promoción que se presenta como un esfuerzo desde la sociedad civil o de un diputado sin partido, en realidad no es ningún proyecto con esa naturaleza, se trata de uno de los estertores del morenovallismo que intenta reagrupar a esta fuerza política que hundió al estado en la peor crisis de impunidad, violencia y corrupción.

Cuando Moreno Valle era gobernador de Puebla tenía como estrategia mediática el mostrar una o varias imágenes diarias en un actitud sonriente, humana, generosa, de hombre preocupado por la gente. Se exhibía saludando a niños, ancianos, mujeres humildes y a familias en una actitud de máxima atención. Todas esas escenas eran artificiales, pues se trataba de montajes con personas previamente seleccionadas para construir esa percepción. La realidad es que el líder del morenovallismo odiaba el contacto con la gente, sobre todo de origen humilde, y no ocultaba su prepotencia, insultos y exabruptos en actos públicos.

Ahora Marcelo García Almaguer hace lo mismo. Todos los días monta imágenes con colonos de zonas populares, niños, adolescentes y con grupos de vecinos en algún tipo de festejo. Siempre aparece sonriente y hablando en poses de líder, de guía, de instructor de algo. La verdad de esas fotos son montajes para redes sociales y no son un reflejo del auténtico trabajo político de uno los personajes claves del morenovallismo, que se dedicó a ahogar a la prensa crítica en el sexenio de Moreno Valle.

Esa campaña de promoción la utiliza el legislador sin partido –luego de que renunció al PAN, para evitar que públicamente lo echaran de esa fuerza política– para intentar reagrupar a los activistas del morenovallismo, que sobre todo son de colonias populares. Lo hace mediante la falsa promesa de que si lo siguen a él, después habrá beneficios económicos a su favor. Esa era la manera en que antes lograban que la gente se sumara a los proyectos personales Rafael Moreno Valle Rosas y su esposa Martha Erika Alonso Hidalgo.

Hasta donde se sabe no le ha ido bien. En muchos lugares lo han echado o le han cerrado las puertas. Esa reacción se debe a que el diputado llega con insumos menores y ya no corren los sobres con dinero, las toneladas de materiales de construcción, los cientos de despensas o teléfonos celulares con varias tarjetas de recarga, que antes se utilizaban para que la gente acudiera a las campañas políticas del morenovallismo.

El juego de García Almaguer es la de aparecer como “el lobo con piel de oveja”. Dice que ya no tiene partido, que está a favor de las iniciativas de Morena en el Congreso y que se suma a los proyectos del gobierno del estado. Pero en realidad está intentando articular lo poco que queda del morenovallismo para venderlo al mejor postor en el próximo proceso electoral e intentar no quedarse fuera de los presupuestos públicos.

Por eso ahora se muestra como el “ángel protector” de los médicos de los hospitales públicos, en lugar de observar como diputado local toda la corrupción que dañó severamente al sistema sanitario de Puebla.