RMV buscó encarcelar a activista por elaborar propuesta contra el transporte “pirata”
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Un fuerte contraste entre el actual gobierno de Luis Miguel Barbosa Huerta y el que encabezó Rafael Moreno Valle Rosas lo ha vivido la asociación civil Corresponsabilidad en el Transporte, que hace unos días ofreció asesoría para armar el circuito de autobuses que están dando traslados a los médicos y enfermeras del sector salud y que atienden a los pacientes con Covid-19, y hace cuatro años, los directivos de esta misma organización estuvieron a punto de ser parte de la lista de presos políticos del morenovallismo.
Eso habla de que ahora hay dialogo con del Poder Ejecutivo con organizaciones civiles y hace unos años se les perseguía. O bueno, hasta ahora es el esquema que se percibe.
En abril de 2016, el presidente de la asociación civil Corresponsabilidad en el Transporte y exdirectivo de la Cámara Nacional del Autotransporte Federal, Arturo Balderas, planteó la pertinencia de hacer un llamado al gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas de emprender un programa integral para combatir la circulación de vehículos sin permisos, mejor conocidos como “piratas”, de las principales vialidades de las áreas suburbanas de la zona metropolitana de Puebla.
La agrupación, que es especialista en el análisis y elaboración de proyectos de movilidad urbana, le planteaba al gobierno morenovallista una propuesta técnica y jurídica, que se alejaba de cualquier esquema político o de presión de otra índole. Era un planteamiento que simplemente podía ser ignorada por la autoridad y no pasaba nada.
Sin embargo, de manera sorpresiva, el entonces subsecretario del Transporte, Carlos Blanco, se comunicó con Arturo Balderas y le pidió tener una conversación personal –en un restaurante– para tratar “algunos temas de interés para ambos”. No había mayor detalle del motivo de ese llamado.
Balderas al llegar a la cita se topó con la primera sorpresa de que no llegó Carlos Blanco, sino en su lugar estaba Manuel Alonso, quien en esa época era el director de Organización del Transporte, y posteriormente se convertiría en secretario de seguridad pública en los gobiernos de Leoncio Paisano, Luis Banck y Guillermo Pacheco Pulido, en San Andrés Cholula, Puebla y a nivel estatal, respectivamente.
Manuel Alonso no se anduvo por las ramas, le dijo directamente a Arturo Balderas que su propuesta –que no infringía en algún delito o conducta indebida– había enfurecido a Rafael Moreno Valle, quien buscaba que se dejara de hablar en los medios de comunicación de los taxis y del transporte “pirata”.
Y le advirtió, que si seguía en su empeño de hablar del tema en cuestión en público o privado, que habría dos consecuencias:
La primera es que se cerraría las puertas de la Secretaría de Infraestructura que, en el sexenio de ese momento, tenía integrada la función de regular y planear el diseño del transporte público de Puebla.
La segunda, que había la orden de meterlo a la cárcel a la menor insistencia de buscar incidir en cualquier tema público.
Ante la segunda amenaza, Balderas saltó de su silla con sorpresa, con preguntas y creyendo que Alonso exageraba, pues le expuso que cómo podían hablar de que podía acabar en la cárcel por un tema en que la asociación civil Corresponsabilidad en el Transporte no cometía falta alguna.
Con tono serio y severo, Alonso le respondió que “no jugara” con la advertencia que le hacían, pues tendría la misma suerte que Israel Pacheco, que un día antes de esa reunión en abril de 2014, había sido detenido por un cargo penal insignificante y de esa manera se había anulado al dirigente del Sindicato del Ayuntamiento de Puebla sin que hubiera algún proceso legal de peso en su contra.
El asunto era muy sencillo, que había hecho enojar a Rafael Moreno Valle Rosas y eso era suficiente para ir a dar a la cárcel.
Con el paso de los años, se puede observar que el fondo de este asunto no solo era el exabrupto de Moreno Valle, sino que había protección a una vasta red de transporte “pirata”, que hasta ahora sigue funcionando.
Se quitaban unas unidades “piratas”, para dejar entrar a funcionar a otras. Prueba de ello es que hoy en día hay 500 vehículos sin permisos o concesiones dando servicio de traslado de pasajeros en el Periférico Ecológico.
Y que Manuel Alonso solo tenía la facha de ser un buen policía, pues se ajustaba a las barbaridades del morenovallismo.
Hace unos días, Arturo Balderas ofreció asesoría a la Secretaría de Transporte y Movilidad del gobierno del estado para establecer la red de autobuses que dan traslado gratuito al personal de salud que da atención a los enfermos de Covid–19. No cabe duda que hay otros tiempos muy diferentes a la pesadilla del morenovallismo.
