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El país está de cabeza

El país está de cabeza

Por Ricardo Morales

Las Serpientes

El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, no se equivocó, la pandemia le cayó como anillo al dedo a su fallida administración, la cual iba rumbo al despeñadero.

El confinamiento, las ruedas de prensa de la mañana y de la noche con el “rock star” de la 4T, Hugo López Gatell, han resultado ser el mejor distractor por adormecer el descontento creciente y le dio los elementos para reforzar su discurso populista y en contra del neoliberalismo al cual culpa de todos los males del mundo, hasta de la llegada del coronavirus.

Pero el presidente no pierde el tiempo, el mandatario acertó al decir que la pandemia le daba el marco perfecto para tratar de consolidar a la 4T, lo que se debe de traducir como perpetuarse en el poder, lo cual no suena mal.

La semana pasada el presidente de la República, publicó un decreto el cual extralimita sus facultades en materia presupuestal y después envió una iniciativa a la cámara de diputados a fin que le dé facultades extraordinarias a la Secretaría de Hacienda para que pueda discrecionalmente modificar el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), lo que resulta una clara violación a la división de poderes, el presidente se quiere apropiar de las facultades del legislativo, lo cual constituye el primer paso rumbo a la dictadura.

Abrogarse dichas funciones equivale a hacer a un lado al poder legislativo, el cual tiene como sus facultades, el promulgar leyes, revisar las cuentas públicas y elaborar el presupuesto del ejecutivo federal.

Las entidades, ya de por si castigadas por los recortes, quedarán aún más a la deriva, ya que el presidente pretende quedarse con los recursos del Fondo Metropolitano, de acuerdo al segundo transitorio del decreto enviado por el ejecutivo federal a la cámara de diputados la semana pasada, el cual establece a la letra. “Los recursos aprobados por el fondo metropolitano, que se aplican a través del Fideicomiso respectivo, establecido en el artículo 11 del PEF para el ejercicio fiscal 2020, se deberán de reorientar para destinarse a programas para el otorgamiento de créditos y apoyos a la sociedad”.

Con el pretexto de la pandemia, el presidente busca hacerse de esos fondos aprobados de inicio de año por el Congreso para repartirlos en sus programas asistenciales a discreción; sin duda, López sabe muy bien lo que hace y lo que quiere, en cuanto a su proyecto político.

Pero mientras él aprovecha para construir los cimientos de su dictadura, el país entero va en diferentes rumbos, cada uno de acuerdo a lo que quieren los respectivos gobernadores y los 2 mil 464 presidentes municipales, más los 16 alcaldes de la ciudad de México, es decir, cada quien hace lo que quiere.

El mandatario ya perdió el control del país, si es que alguna vez lo tuvo, y la pandemia tiene mucho que ver con esto, mientras el presidente concentra cada vez más y más poder, los gobernadores hacen cada uno lo que quiere.

Los del norte, ya hemos visto, se han reunido en varias ocasiones para plantear modificaciones a la ley de coordinación fiscal, para que haya una distribución más equitativa de los recursos disponibles, lo cual es un reclamo generalizado por parte de todas las entidades.

Pero ni los propios gobernadores emanados de Morena se salvan de los recortes presupuestales, Puebla es el mejor ejemplo, la entidad ha sido abandonada y dejada a la deriva, el gobernador Barbosa ha tenido que hacer frente a la pandemia con sus propios recursos.

Como no les han dado recursos, cada gobernador ha tenido que recurrir a las formas que se les han ocurrido, para atender la emergencia sanitaria, lo cual les ha dado un margen de libertad, pocas veces visto en la historia del país.

El problema es que en vez de su solo México, hoy parecen existir y convivir el país del presidente, el de los 32 países de los gobernadores y a esto hay que sumar más de 2 mil países o pequeños reinos de los presidentes municipales, esto quiere decir que la nación está de cabeza.

Si a esto se le suma que la violencia y la ola delictiva no se han detenido, sino por el contrario se ha incrementado, a pesar de la pandemia, el coctel explosivo está latente, pero el presidente está más enfocado en consolidar la prolongación de su mandato más allá del 2024, aunque por supuesto, él diga lo contrario.