Grupo plural pide a Carlos Martínez que regrese a gobernar en Huauchinango
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Un alcalde que tendrá que remontar radicalmente para mejorar sus índices de popularidad es Gustavo Vargas Cabrera, el edil de Huauchinango, pues están dadas las condiciones para que los comicios locales de 2021 se conviertan en su peor pesadilla y pueda regresar a gobernar su principal rival y enemigo político: Carlos Martínez Amador, quien ya fue presidente municipal y dos veces diputado de esa región de la Sierra Norte.
Los nombres del empresario Gustavo Vargas y del político Carlos Martínez Amador saltaron a la opinión pública cuando ambos protagonizaron un fuerte enfrentamiento, en el año 2004, por la candidatura del PRI a la presidencia municipal de Huauchinango. En aquella ocasión, el segundo de ellos logró la postulación por el padrinazgo de su tío Alberto Amador Leal, quien era una figura muy influyente en el priismo nacional.
Ambos, con el paso del tiempo, acabaron dejando las filas del PRI. Carlos Martínez Amador se volvió una figura principal del morenovallismo, dentro del PAN y el PRD, mientras que Gustavo Vargas acabó en Morena.
Sin embargo, la rivalidad entre ambos no ha cesado, pues Vargas en 2018 llegó al cargo luego de derrotar en las urnas a Isaac, uno de los tres hermanos de la familia de los Martínez Amador.
Desde hace algunas semanas, en Huauchinango se ha generado un movimiento político plural, de panistas, priistas, perredistas y de muchos simpatizantes del movimiento lopezobradorista, que creen que en 2021 debe haber un edil que no sea Gustavo Vargas, cuya administración tiene un caminar muy lento, que no ofrece beneficios sociales y acabó entrampado en una crisis del servicio de limpia, en el que se cometió la torpeza de convertir el recinto ferial en centro contenedor de basura, lo cual provocó mucho malestar entre la población.
Pero lo más relevante es que ese movimiento está pidiendo que el próximo candidato a la alcaldía pudiera ser Carlos Martínez Amador, quien fue alcalde en la primera mitad del sexenio de Mario Marín, en el cual también fue diputado local. Más tarde, volvió a ser diputado, pero ahora por el morenovallismo y luego acabo como dirigente estatal del Partido de la Revolución Democrática, en el que sigue militando.
Esta manifestación de apoyo es una combinación, por un lado, del fuerte poder político y económico que tienen los Martínez Amador en esa región; y por otro, que Carlos Martínez fue un buen presidente municipal, si se compara con los magros resultados de Gustavo Vargas Cabrera.
Si Gustavo Vargas no sabe darle una buena lectura a la aparición de ese movimiento plural y que debe hacer una administración municipal de buenos resultados, distinta a la forma de gobernar del PRI y el PAN, el próximo año su más severo rival político, lo podría sustituir en el cargo del alcalde.
