Resuelve la encrucijada
En Punto
El titular de la Secretaría de Educación Pública del gobierno del estado, Melitón Lozano Pérez, ya resolvió la encrucijada que significaba el pretendido regreso a clases a distancia a través de las plataformas digitales y el internet.
Señores padres de familia, no se preocupan más, si se pensaba que el internet, la televisión y la radio eran herramientas indispensables para más o menos retornar a la normalidad en las actividades educativas de sus hijos, no es así.
Lozano Pérez, que también es presidente municipal con licencia de Izúcar de Matamoros, asegura que internet no es obligatorio para los alumnos y que, los medios y los dispositivos electrónicos son en realidad recursos complementarios, más no esenciales, para darle continuidad al proceso de enseñanza-aprendizaje desde casa.
Según el servidor público, el libro de texto es la base para continuar con las actividades escolares.
¿De verdad?
El secretario de Educación es normalista, en efecto, pero parece que ya no recuerda sus años en las aulas como profesor.
Si lo hiciera, recordaría que es muy difícil que los niños se basen solos, como autodidactas, en los libros, sin guía de un profesor. Los menores no saben manejar por sí solos los libros de texto porque contienen temas diferentes y para dominarlos se requiere un proceso de pensamiento mucho más complejo.
Con sus palabras, vertidas por cierto en su programa de radio, pareciera que solo intenta salir bien librado del problema, ante la opinión pública, sin importar cómo terminen los estudiantes el ciclo escolar.
Claro que la brecha tecnológica marcará la diferencia entre los niños en esta cuarentena.
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Ni por la buena ni por la mala.
Cientos de vendedores informales instalaron este martes el tianguis semanal de la unidad Bosques de San Sebastián, provocando con ello un foco de riesgo de propagación del coronavirus en esa zona del nororiente de la ciudad de Puebla.
Sin rubor alguno, los tianguistas abarrotaron desde temprano las áreas comunes de la unidad habitacional para ofrecer sus productos a las personas que viven en esa y algunas colonias cercanas, y que se cuentan en miles, pese al llamado del gobernador Miguel Barbosa y a la supuesta colaboración de las autoridades de los dos niveles de gobierno para ponerle solución al conflicto.
Nadie por allá hizo caso al exhorto del mandatario, ni los que necesitan vender para ganar dinero y comer ni los que necesitan comprar para llevar alimentos a casa.
Tampoco hubo medidas sanitarias para tratar de disminuir los peligros de la aglomeración humana ni autoridad alguna que los asesorara.
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Los vacíos siempre se llenan, y si el gobierno federal se niega a masificar el uso de pruebas de diagnóstico en la guerra contra el coronavirus solo era cuestión de tiempo para que estas se comercializaran a través del mercado negro.
Eso ya ocurrió.
Usuarios de Facebook ofrecen presuntas pruebas para la detección del Covid-19 en rangos de precios que oscilan entre los 2 mil 600 y 3 mil pesos, y que se venden tanto al mayoreo como al menudeo, lo que genera cambios en el costo.
Nadie garantiza la autenticidad de las supuestas pruebas de diagnóstico, menos su confiabilidad para recurrir a ellas en caso de sospecha de haber sido contagiado con la enfermedad, sin embargo, eso no ha impedido que sean varias las personas que las han colocado en la red social para comercializarlas como si fuesen reales y serias.
El tema es delicado, por supuesto, y puede significar un problema de salud adicional a los contagios por el virus.
No obstante, refleja la necesidad de que el gobierno de López Obrador extienda el uso de las pruebas de detección a muchos más mexicanos de los que pueden acceder a ellas ahora mismo, por el bien de todos… menos de los que quieren hacer su agosto en internet con productos de procedencia desconocida.
