Famélica oposición
Por Ricardo Morales
Las Serpientes
El pasado lunes, el periódico El Financiero publicó los resultados de una encuesta, que arroja resultados buenos y malos para Morena, el partido del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador.
Nada es verdad, nada es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira y esto aplica perfectamente con el sondeo de opinión publicado por este diario, quien detalla que Morena ha perdido 15 puntos en las preferencias electorales, pero aun así encabeza las preferencias rumbo al 2021, con 18 puntos.
Morena puede ver el vaso medio lleno o también puede verlo medio vacío, cuestión de enfoques, como lo señalaba un antaño comercial de un diario de circulación nacional.
Y es que Morena tiene 8 puntos de ventaja sobre su más cercano perseguidor y 10 puntos de ventaja sobre el PRI, el cual se ubica en el tercer lugar de las preferencias, esto es el fiel reflejo de la famélica oposición que enfrenta el presidente, la cual se encuentra como lo dijera el propio López, moralmente derrotada.
Morena, al igual que el presidente, se ha hundido dramáticamente en las preferencias electorales, ya que en menos de dos años ha perdido 28 puntos de ventaja, los cuales alcanzó en su punto más alto, cuando tenía el 33 por ciento de las preferencias, tras el triunfo de su estandarte, el presidente López.
El tema es que no hay nadie que haya sabido aprovechar este desplome en las preferencias, ya que ni el PAN, ni el PRI son opción para los ciudadanos, la muestra de esto, es que el 59 por ciento de las personas encuestadas, no votarían por nadie.
Es decir, quien ganaría sería el abstencionismo; en tanto, si hoy fueran las elecciones, el partido del presidente se alzaría con el triunfo con un 44 por ciento de las preferencias, por un 24 por ciento del PAN, y un 20 por ciento del PRI. Esto mismo explica el por qué el presidente quiere estar en la boleta en el 2021 y también, el porqué, el presidente ya solo está enfocado en apoyar a su voto duro.
Pero la culpa total de que este escenario se pueda cumplir, es sin duda la oposición de “papel” que enfrenta el presidente de la República, la cual no tiene ni la menor idea de cómo enfrentar al tabasqueño y no alcanza a capitalizar la pérdida de popularidad del mandatario.
Y es que tanto Marko Cortés, dirigente nacional del PAN, como Alejandro Moreno (Amlito), líder nacional del PRI, son personajes demasiado “pequeñitos” para poder enfrentar a López Obrador y toda la maquinaría de la presidencia de la República.
Marko Cortés es un verdadero cero a la izquierda, tiene al panismo, convertido en una verdadera caricatura de lo que alguna vez fue, el principal partido opositor en este país.
Pusilánime, medroso y sin estrategia, el dirigente nacional del albiazul, no ha sabido, ni siquiera respaldar a sus gobernadores, ante el embate del régimen lopezobradorista.
Ante la pandemia y la indiferencia que ha demostrado el presidente para enfrentar la grave crisis sanitaria y económica, la voz del líder nacional del PAN, apenas y se ha escuchado.
Cortés, al igual que su antecesor Ricardo Anaya, parece estar más preocupado en promoverse a través de los espacios mediáticos que le corresponden a su partido, que en organizar y construir una verdadera alternativa de oposición al presidente de la República.
Por su parte, el dirigente nacional del tricolor, Alejandro Moreno (Amlito), es simple y sencillamente repulsivo, su “ideota” de publicitar al tricolor a través de la campaña “échale la culpa al PRI”, provoca un total rechazo entre la población, la cual ubica al exgobernador de Campeche, como un tipo locuaz y agresivo.
Amlito, al igual que Cortés, aprovecha los espacios publicitarios de su partido, para promocionar su figura rumbo al 2024, se ve que ambos “líderes” de la oposición, quieren estar en la boleta y no desperdician ninguna oportunidad para hacerse presentes.
Es una verdadera lástima y un auténtico peligro que México cuente con una oposición de caricatura, porque esto mismo ocurrió en Venezuela en los albores del “chavismo”, lo que derivo posteriormente en la dictadura.
La oposición venezolana no fue capaz de articular un discurso para poder enfrentar al entonces presidente Chávez, lo cual desalentó la participación ciudadana en las elecciones de aquel país, lo que facilitó la entronización del comandante y el nacimiento de la actual dictadura en el país sudamericano.
Cortés y Moreno son sin duda la mejor muestra de cómo la única y real oposición que tiene el presidente López son, la sociedad organizada y una buena parte de los medios de comunicación.
