Huauchinango y Xicotepec, dos focos que se niegan a la cuarentena
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Que si la crisis del precio del café, que la baja credibilidad en las autoridades o que se sienten muy alejados del gobierno estatal o federal, son muchas las explicaciones que se han esgrimido para interpretar por qué en los municipios de Xicotepec de Juárez y Huauchinango, ambos en la Sierra Norte, es donde hay más resistencia a la emergencia sanitaria y el grueso de la población no está acatando ni la cuarentena ni la sana distancia.
Los alcaldes de ambos municipios, Guadalupe Vargas Vargas de Xicotepec y Gustavo Vargas Cabrera de Huauchinango, reaccionaron con puntualidad al llamado de la emergencia sanitaria, pues redujeron al máximo la actividad de sus ayuntamientos y buscaron desactivar el comercio. Sin embargo, la respuesta de la población ha sido el hacer poco caso a las recomendaciones para evitar los contagios de Covid–19.
Algunos observadores de la zona estiman, sin que se tenga algún instrumento de medición, que el 80 por ciento de la población no estaría en la dinámica de protegerse del contagio del coronavirus. Prevalece la falacia de que la Sierra Norte está ausente de los focos de propagación de la pandemia.
Lo curioso de este comportamiento, es que los municipios pequeños si han reaccionado positivo a los cuidados sanitarios, incluso llegándose a comportamientos extremos, como en Pahuatlán en donde se había instalado un retén para evitar la entrada de turistas o personas ajenas a la comunidad. Ese centro de revisión se quitó luego de que una funcionaria de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla pasó por la zona y exigió que se retirara el puesto de control, por ser una violación a las garantías individuales.
Honey es otro pequeño municipio en donde se ha buscado frenar la entrada de personas que no son oriundas del pueblo, como una medida de impedir los llamados contagios comunitarios. Es cierto que no es correcto el violar derechos constitucionales, pero al mismo tiempo esas medidas reflejan un mayor interés de los pobladores de pequeñas comunidades de frenar la pandemia, que contrasta con la incredulidad de la gente en las grandes cabeceras municipales de la región.
En Xicotepec y Huauchinango de poco sirvió que las iglesias cancelaran reuniones masivas, que cerraran los ayuntamientos, que los alcaldes hicieran campañas en medios de comunicación e instalaran módulos de información. La mayoría de la población ha seguido haciendo sus actividades en la vía pública y el grueso del comercio, se ha negado a cerrar sus puertas.
En Huauchinango el edil Gustavo Vargas emprendió una campaña informativa en las estaciones de radio y la televisión locales para pedir que se siga la cuarenta, además de disponer de brigadas que están recorriendo los domicilios para tomar la temperatura corporal a la población y pedir que se respete el confinamiento social. Pese a esas medidas, todo el fin de semana el zócalo estuvo lleno de gente y funcionaron cientos de puestos de venta de comida, artesanías y de otros productos.
Algo similar pasó en Xicotepec en donde la edil Guadalupe Vargas habilitó el reciento ferial para que ahí vendan los comerciantes del principal tianguis de la ciudad. La medida fue para que se guarde la sana distancia y para pedir que solamente acuda una persona por familia. Pues resulta que muchos negocios del mercado abrieron sus locales y se abarrotaron de clientes que no toman ninguna medida de seguridad.
Incluso se dice que en Huauchinango y Xicotepec, a diferencia de los que pasa en muchas localidades del estado, no hay escasez de cubrebocas ni de gel antibacterial.
Se dice que la baja drástica que hubo al precio del café, que es un producto que mueve la economía regional, ha sido un factor para que el comercio no frene sus actividades.
Que el grueso de la gente nunca se ha destacado por hacer caso a las autoridades “del centro”, es decir de la ciudad de Puebla y de la capital del país.
Que se ha difundido la idea falaz de que la Sierra Norte está ausente de los focos de contagio.
Que en esa parte del estado se agudiza la falta de credibilidad a los gobiernos.
Cualquiera que sea la explicación, es urgente que ahí intervengan los gobiernos estatal y federal para evitar que la insensatez social se convierta en una crisis de salud.
