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La terquedad del presidente y la banca rota del país

La terquedad del presidente y la banca rota del país

Por Ricardo Morales

Las Serpientes

Muchas veces se mencionó que uno de los grandes "talones de Aquiles" del hoy presidente Andrés Manuel López Obrador era su nula experiencia en el manejo de los temas económicos, lo cual hoy ha quedado plenamente comprobado.

Pero ahora a ese problema se le suma uno más, su terquedad en el manejo de los asuntos del país, lo cual puede llevar a México a la banca rota, pues se niega a aplicar medidas encaminadas a mitigar la emergencia económica, provocada por la pandemia del coronavirus.

El presidente López confunde los temas ideológicos, con los económicos y no hace caso a los llamados de los especialistas, quienes le aconsejan inyectarle recursos a los sectores productivos del país, los cuales son el motor para la generación de empleos. Cree que con sus dádivas repartidas entre millones de personas que forman parte de su voto duro, basta y sobra para sacar adelante al país.

Muchas veces, durante el 2006 y 2012, se dijo que López Obrador era un peligro para México y ahora esto comienza a convertirse en una realidad, sobre todo porque ante un escenario adverso, el presidente se ha comenzado a radicalizar.

De ahí que este sea uno de los momentos más peligrosos para el país, ya que el próximo domingo, si el anunció que haga el presidente va en contra de los intereses del empresariado mexicano, entonces si iremos directamente a la banca rota.

La reunión que sostuvo el presidente López Obrador con los empresarios de México el día de ayer, suavizó un poco la situación, de acuerdo a lo dicho por Carlos Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, sin embargo, el titular del ejecutivo rechazó de entrada cualquier sistema de exención fiscal, como lo pedía la iniciativa privada, la cual clama una tregua por parte del SAT.

Pero lo que genera desconfianza es también el doble discurso del presidente, pues mientras se reúne con los empresarios para tratar de llegar a acuerdos, por la mañana durante su conferencia de prensa, el mandatario afirmó que la “crisis del coronavirus le había caído como anillo al dedo a su administración, porque ahora si iba a consolidar la cuarta transformación”. ¿Qué quiso decir exactamente el presidente? ¿Ahora sí, irnos al socialismo?

México camina por una cuerda floja, por un lado tiene que hacer frente a la pandemia, la cual no sabemos cuándo va a concluir y por otro, ve acercarse el fantasma de la quiebra y la amenaza del desempleo para millones de mexicanos.

Ciertamente, este último problema no es exclusivo de México, pero mientras en estos países se busca generar esquemas de apoyo para los sectores productivos y cuidar los empleos, en México al parecer su busca ir en sentido inverso.

El fantasma de 1995 se pasea por la mente de muchos que ya vivimos esta experiencia, la cual dejo a miles de mexicanos en la banca rota y la desesperación.

El presidente alega que no habrá un nuevo Fobaproa y está en lo correcto, ese programa solo sirvió para apoyar a los banqueros, quienes a su vez habían defraudado a sus propias instituciones, mismas que fueron rescatadas con dinero público, dinero de los impuestos de todos los mexicanos.

Hoy lo que se busca es que las empresas reciban apoyos, que se les inyecten recursos para poder hacer frente a la contingencia, porque algunas pueden hacer frente a la contingencia y aguantar un mes, pero muchas más simple y sencillamente, ya no podrán volver a abrir sus puertas.

Es increíble y hasta indignante, el ver la falta de empatía que el presidente ha demostrado para apoyar al sector productivo de nuestro país, que para él se limita solo a Carlos Slim, su empresario modelo.

Vamos a esperar a conocer los anuncios que pueda dar a conocer el presidente el próximo domingo y de ahí ya sabremos qué futuro le puede esperar a nuestro país.