Los Morales, una familia de políticos, huye de Huejotzingo por la violencia
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Un hecho que ha pasado desapercibido, pero que muestra la grave crisis de inseguridad que se vive en la región de Huejotzingo, es que desde hace algunos meses la familia Morales, de las que han salido tres alcaldes y un diputado local, de manera sigilosa abandonaron su residencia de toda la vida en esa parte del estado de Puebla, como una manera de evitar un secuestro, "un levantón" o una ejecuciones que son acciones criminales que se han vuelto comunes y han generado un ambiente de terror permanente entre la población.
En Huejotzingo hay un clima de miedo, que se acrecentó desde que llegó a la alcaldía Angélica Alvarado Juárez y nombró como encargado de la seguridad pública a Rubén Ríos Ramírez, de quien no se le conoce un solo resultado positivo de combate al crimen organizado que asola esa región.
Al contrario, los índices criminales se han disparado como nunca. Una muestra son las siguientes cifras:
A lo largo del último año de la gestión de Carlos Morales Álvarez como edil de Huejotzingo –en el periodo de 2014 a 2018– se robaron unos 80 autos particulares en el municipio. Esa ya era un número muy elevado para una región que una década antes no tenía el problema de este tipo de hurtos. Sin embargo, las cosas empeoraron al arrancar el siguiente ayuntamiento, pues en los primeros tres o cuatro meses de la gestión de la edil morenista Angélica Alvarado el número de vehículos apropiados por la delincuencia fue más de 100.
Al arranque de su administración, el discurso de la edil fue culpar a los anteriores gobiernos municipales del PAN y el PRI de la crisis de inseguridad, lo que parecía un discurso convincente. Pero ahora ya han pasado 16 meses de su gestión y sigue con la misma tónica de acusar a los alcaldes que le antecedieron de la crisis de inseguridad, lo que para la población esas expresiones son muestra de ineficiencia o complicidad con las 10 bandas que operan en la demarcación.
Esa crisis se refleja en las estadísticas oficiales, ya que tan solo en el último trimestre de 2019 hubo un incremento del 11 por ciento del índice general de delitos.
Y con toda esa crisis, la edil ha mantenido en el cargo a Rubén Ríos Ramírez como secretario de Seguridad Pública, pese a que es un secreto a voces que la Policía Municipal se caracteriza por no acudir a llamados de hechos delictivos graves.
Se sabe que a policía de Huejotzingo se encuentra entre los municipios que registró una importante cámara empresarial en donde la policía no acude a llamados de auxilio, sobre todo cuando están involucrados los delitos de asalto a camiones con mercancías, secuestros o “levantones” de comerciantes.
El terrible episodio del asesinato –la noche del 23 de febrero– de tres estudiantes universitarios –que acudieron al tradicional carnaval– y un chofer de la plataforma de Uber, para la población de Huejotzingo es solo uno de tantos hechos criminales que ocurren a diario.
Un acontecimiento que causó pánico entre la población fue el ocurrido en julio del año pasado, cuando en la comunidad de Santa María Tianguistenco se encontró una fosa clandestina con 18 cuerpos, que habrían sido de personas ejecutadas por la banda de “Los Chilangos”, y que correspondían a igual número de denuncias de comerciantes desaparecidos, que principalmente habían sido interceptados en los tramos carreteros de Cholula a Huejotzingo y de esta última comunidad a San Martín Texmelucan.
Lo que generó mucha indignación entre la opinión pública es que esa tumba clandestina se descubrió por el asesinato de Luis Fernando Tinoco Cervantes, entonces delegado de la Secretaría General de Gobierno, pero semanas antes ya se sabía de la desaparición de docena y media de comerciantes y empresarios, sin que se mostrara la más mínima preocupación del gobierno municipal.
Es un secreto a voces que en toda el área de va de una parte de San Pedro Cholula y hasta Tlahuapan, pasando por Huejotzingo y San Martín Texmelucan, sigue operando la banda de “Los Chilangos” –o lo que quedó de esta agrupación–, que a su vez mantienen una disputa por el territorio con otra organización llamada “Los Villegas”. Y eso ocurre frente a las autoridades municipales, sin que se observe una preocupación por acabar con esa crisis de inseguridad.
Ante esta oleada de terror que se vive en Huejotzingo, una de las familias más tradicionales y mayor arraigo, la de los Morales, decidió dejar ese municipio y trasladar su residencia a la ciudad de Puebla.
De esa familia han salido tres alcaldes: José Carlos Andrés Morales Morales quien gobernó entre 1993 y 1996, José Juan Trinidad Morales Morales quien encabezó el ayuntamiento de 2005 a 2008 y Carlos Alberto Morales Álvarez, quien fungió de 2014 a 2018, y ahora es diputado local.
Es un clan del que han salido políticos, empresarios, abogados y comerciantes que han realizado siempre sus actividades en Huejotzingo. Ahora eso se ha terminado, pues luego del asesinato de Luis Fernando Tinoco, quien estaba casado con Denisse Morales Álvarez, la mayor parte de la familia tomó la decisión de abandonar la zona, la cual visitan, pero dejó de ser su lugar de residencia.
Y es que se dice que los miembros de esta familia, junto con otros comerciantes y embotelladores de sidra, estaban en la mira de las bandas de la región.
Frente a la indolente mirada de la presidente municipal Angélica Alvarado, quien calificó de “saldo blanco” el carnaval de Huejotzingo.
Yo creo que todavía no se entera que, lo ocurrido en su municipio, ha desatado uno de los movimientos estudiantiles de indignación más importante de las últimas cinco décadas.
