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Urge la caída de ediles que están hundiendo la popularidad de Morena

Urge la caída de ediles que están hundiendo la popularidad de Morena

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

La violencia política que ayer se desató en Amozoc plantea que ahora si, de manera urgente y contundente, el proyecto global de Morena en Puebla le urge un proceso de cirugía mayor que por lo menos implica la necesaria remoción de por lo menos tres presidentes municipales -aunado al que ya hubo en Tehuacán- para que esta fuerza política no se desplome en sus índices de intención del voto de cara a la contienda electoral del año entrante.

En junio del año pasado, previo a que Luis Miguel Barbosa Huerta asumiera la titularidad del Poder Ejecutivo, en este espacio se advirtió que había seis alcaldes que ya se habían convertido en un peligroso lastre para Morena y que, si no se les encausaba, serían los causantes de un desastre electoral del movimiento lopezobradorista. Ellos son: Claudia Rivera de Puebla, Felipe Patjane de Tehuacán, Antonio Teutli de Coronango, Mario de los Rosa de Amozoc, Norma Layón de San Martín Texmelucan y Angélica Alvarado de Huejotzingo.

Dicho esquema de riesgo, con importantes variantes, sigue vigente de la siguiente manera:

Felipe Patjane ya cayó y se encuentra encarcelado por actos de corrupción, lo cual es congruente con el fundamento central de Morena de combatir los abusos de poder, pero al mismo tiempo en el segundo municipio más importante del estado no ha surgido un nuevo gobierno local que ofrezca estabilidad social, gobernabilidad y sobre todo, que frene la crisis de inseguridad que se vive en la región.

Norma Layón en el tercer municipio más relevante de la entidad está al frente de un ayuntamiento caótico, enfrenta un fuerte malestar popular por su intento de privatizar el agua potable, no tiene proyectos relevantes de obras y servicios para el municipio, no combate el desbordamiento de la delincuencia y es ignorada por empresarios, comerciantes y medios de comunicación. A la par, han surgido sospechas de graves actos de corrupción en su administración. Sin duda, es imperante el cambio de la edil en esa ciudad.

Claudia Rivera por ser la edil de la capital es la figura política –luego del gobernador– de mayor impacto en el estado, que se niega a reconocer que se equivoca mortalmente –desde el punto de vista político– el mantener a Lourdes Rosales al frente de la seguridad del municipio, luego de que la Angelópolis ha escalado al primer lugar nacional en percepción de inseguridad. La alcalde ha adoptado una posición de soberbia de no querer hacer cambios en su gabinete ante graves actos de corrupción y sobre todo, de ineficiencia que llevó a no poder ejercer correctamente gran parte del presupuesto de 2019.

Mario de la Rosa como alcalde de Amozoc ya es una posición insostenible, pues su gestión no tiene un ápice de algo positivo. Esa visión es consecuencia de que está más dedicado a atender sus labores en la Iglesia de la Luz del Mundo en lugar de gobernar, al escándalo de tener a decenas de parientes en la nómina oficial, a la falta de obra y que el municipio tiene las más altas dosis en el estado de ejecuciones, asaltos y extorsiones. La oposición popular en su contra ya obliga a su urgente remoción.

Antonio Teutli es visto como un alcalde débil de Coronango y sin un proyecto atractivo de gobierno. No abstente, no se ha metido en problemas graves como los anteriores ediles.

Angélica Alvarado la presidente de Huejotzingo es la única, de este grupo de seis ediles, que ha remontado en su imagen y desempeño. Al inicio se mostraba como una autoridad sin rumbo y sin visión para atender los problemas de su municipio. Ahora se le percibe como una buena alcalde y con un importante nivel de popularidad.

La mayoría de los ediles mencionados se han convertido en factor de desencanto hacia Morena.

Son generadores de crisis de conflictos sociales y desencanto, en unos casos, y en otros, de crisis de ingobernabilidad.

No actúan en congruencia con el fundamento central del movimiento lopezobradorista de combatir la corrupción.

Dicho de otra manera, cada mes que pasa, la mayor parte de ellos ahuyentan a cientos de electores de volver a sufragar por Morena.

La caída en su popularidad se ha frenado en mucho no por su capacidad para gobernar, sino porque la oposición está en crisis y no sabe articular el desencanto hacia los alcaldes morenistas.

El PAN está fracturado en tres facciones que están en lucha permanente y no encuentran el camino de la cohesión.

El PRI está borrado del escenario político–electoral de Puebla. Perdió el grueso de sus electores y no tiene líderes que encabecen la oposición al movimiento lopezobradorista.

Mientras que el PRD camina rumbo a la extinción.