Con detención de Valencia se desarticula grupo gansteril del morenovallismo
La detención de Manuel Valencia Martínez, el dirigente de la Federación de Comerciantes, Colonos y Campesinos de los Estados de Puebla y Tlaxcala, no debe verse solamente desde la perspectiva de los conflictos el tianguis de San Martín Texmelucan -que es uno de los más grandes del país-, sino representa la desarticulación del principal grupo gansteril que actuó a favor de los intereses del morenovallismo.
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
La detención de Manuel Valencia Martínez, el dirigente de la Federación de Comerciantes, Colonos y Campesinos de los Estados de Puebla y Tlaxcala, no debe verse solamente desde la perspectiva de los conflictos el tianguis de San Martín Texmelucan -que es uno de los más grandes del país-, sino representa la desarticulación del principal grupo gansteril que actuó a favor de los intereses del morenovallismo.
Manuel Valencia y Carlos Talavera –quien se fue detenido en agosto del año pasado– en su momento fueron encarcelados por el gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas, por delitos graves como eran privación de la libertad y homicidio, para después ser liberados a través de procesos penales amañados.
Ambos fueron severamente maltratados, por no decir torturados, en los penales de Huejotzingo, en el caso de Valencia, y de Puebla, en el caso de Talavera. Luego de ese tormento, en fechas diferentes, ambos salieron de prisión y dejaron de ser operadores del PRI para controlar grupos porriles a favor de los intereses del entonces gobernador Rafael Moreno Valle Rosas.
No solamente Talavera y Valencia aumentaron su control de grupos de comerciantes en San Martín Texmelucan y Puebla, sino se les vio involucrados en la violencia electoral de los comicios locales de 2013 –a favor del PAN– y en diferentes asuntos de interés para la fuerza política dominante.
A la par de que aumentó el poder de ambos personajes, que controlaban una larga lista de agrupaciones, en San Martín Texmelucan creció de manera desmesurada el robo del combustible en toda esa región estratégica del estado, por el paso de ductos de Pemex, la instalación de corredores industriales y el paso de autopistas que comunican a la capital del país con el Golfo de México.
Ese poder llevó a que Manuel Valencia –quien fue detenido a principios de esta semana en Yucatán acusado de los delitos de robo, lesiones y motín– se convirtiera en el principal artífice de los problemas que se viven en San Martín Texmelucan.
La agrupación de Valencia provocó el aumento de la violencia en el tianguis de Texmelucan al que llegan un promedio de 13 mil vendedores a la semana–, invadió zonas federales para la instalación de comercios informales e invadió las calles céntricas de la ciudad con cientos de ambulantes.
Y al inicio del actual ayuntamiento, encabezado por la edil Norma Layón, la agrupación de Valencia se había convertido en una organización de presión a favor de los intereses de la edil.
Tal era el poder de Valencia, que no hace mucho sus seguidores se dieron el lujo de golpear a agentes y directivos de seguridad pública del municipio, bajo la idea de que eran intocables.
Sin embargo, el actual gobierno estatal, surgido de las filas de Morena, se propuso acabar con los grupos gansteriles del morenovallismo, lo que explica la caída de Talavera, Valencia y otros más.
