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Manzanilla, en abierta alianza con los adversarios del Gobernador

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Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Si algo ha caracterizado a Fernando Manzanilla Prieto en el cierre del presente año, es que ha quedado al margen de toda la operación política del Poder Ejecutivo de Puebla y que ha estado tejiendo una amplia alianza con todos los adversarios del gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta, con el propósito de construir una candidatura para presentarse en las urnas en el año 2024, en contra de Morena.

Esa es la razón de peso por la cual el titular de la Secretaría de Gobernación (Segob) fue marginado de la presentación del informe anual del Poder Ejecutivo ante el Congreso local.

En la práctica, el haberlo desplazado como encargado de entregar el informe –una función inherente al titular de Gobernación– fue como haberle pedido ya públicamente que presente su renuncia.

Los enterados de lo que pasa en el Poder Ejecutivo estiman que se avecina el momento en que Fernando Manzanilla presentaría su renuncia o podría ser cesado por Luis Miguel Barbosa.

Y es que su proximidad con la oposición política al gobierno ya es abierta y evidente. Para muestra de esa deslealtad está el siguiente botón:

José Juan Espinosa Torres, en su calidad de diputado local del PT, se ha asumido plenamente como un opositor a Luis Miguel Barbosa Huerta. De ser un activo de Morena, se ha convertido en el más furibundo crítico de la 4T, incluso ocupando el espacio que no han llenado los legisladores del PAN y el PRI. En mucho, esa actitud se debe a la fiscalización de su cuenta pública correspondiente a su cargo de exedil de San Pedro Cholula.

En la reciente discusión del paquete fiscal, Espinosa Torres exhibió su alianza o amistad con Fernando Manzanilla. Desde la tribuna legislativa, el representante social reclamaba que se habían etiquetado 3 millones de pesos del presupuesto estatal para que la Secretaría de Gobernación realice supuestas labores que corresponden a los diputados locales. Sin embargo, al mismo tiempo acotó su acusación al señalar:

“Hay tres millones de pesos que están etiquetando desde la Secretaría de Gobernación… y mis respetos a mi amigo Fernando –Manzanilla– yo creo que no es cosa de él, sino ha de ser cosa del sub”, es decir David Méndez, subsecretario de Gobernación.

El camino de la deserción de Manzanilla

Cuando a principios de este año la mayoría de Morena permitió que Guillermo Pacheco Pulido asumiera el cargo de gobernador interino, el nuevo mandatario consultó con Luis Miguel Barbosa acerca de quién debía ser el titular de la Secretaría General de Gobierno.

Pacheco proponía a Germán Sierra Sánchez, un miembro del PRI con una larga y accidentada carrera política.

Barbosa se opuso, dijo que no era sano colocar un rostro del viejo priismo poblano. Entonces fue cuando propuso a Fernando Manzanilla, para ocupar esa posición. Todo con la idea de que hubiera un proceso de transición a un gobierno de la 4T.

Manzanilla en el cargo empezó a lanzar malas señales, al incorporar a su equipo a priistas vinculados a Juan Carlos Lastiri Quirós, un hombre embarrado por los escándalos de la corrupción del gobierno de Enrique Peña Nieto, así como a panistas y personajes acostumbrados al estilo autoritario de ejercer la administración pública.

Cuando Luis Miguel Barbosa Huerta ganó la gubernatura, en junio de este año, el único puesto definido era el de Manzanilla, como parte del proceso de transición planteado desde la gestión de Pacheco Pulido.

Desde el periodo previo al inicio del actual gobierno, Fernando Manzanilla empezó a dar malas señales. Su equipo sentía que iba a controlar el gobierno y nació la sospecha que desde ese ámbito tal vez se espiaba hasta el mismo titular del Poder Ejecutivo.

Poco a poco se fue percibiendo un acercamiento del secretario de Gobernación con los adversarios de Luis Miguel Barbosa y se acrecentaron las conjeturas, dentro del Poder Ejecutivo, que desde la Segob se estaría filtrando información para atacar a la administración estatal.

Ese comportamiento generó un par de reacciones contra Manzanilla:

Primero que se acotaran sus funciones, cuando la Secretaría General de Gobierno pasó a convertirse en Secretaría de Gobernación.

Segundo que se le empezara a desplazar de la operación política del Poder Ejecutivo.

En otras circunstancias, muy probablemente Manzanilla habría renunciado. No lo hace porque estaría buscando ganar tiempo para construir un proyecto personal, que pasa por convertirse en diputado plurinominal en 2021 y buscar erigirse en líder opositor desde el Congreso local.

Y en 2024, buscaría ser candidato a gobernador, por el PRI, el PAN o Movimiento Ciudadano, en alianzas con el ex gobernador José Antonio Gali Fayad y el exsecretario de Finanzas, Jorge Estefan Chidiac. Es decir, su objetivo sería intentar salir a ganarle a Morena.

Frente a todo esto surge una pregunta que nadie responde: ¿qué demonios hace Fernando Manzanilla en un gobierno morenista?