5 alcaldes de Morena en crisis ya son un lastre para el próximo gobierno estatal
Cuitlatlán
Por Fermín Alejandro García
Las protestas que el viernes pasado hubo en San Martín Texmelucan, durante la visita de Luis Miguel Barbosa Huerta, como gobernador electo, en contra de la edil Norma Layón Aarún de quien pidieron su renuncia, no es un asunto menor ni un conflicto artificial. Forma parte de una crisis global que enfrentan por lo menos 5 ediles emanados de las filas de Morena, que están empezando a tocar peligrosamente el límite de convertir sus gestiones en desgobiernos y que se han convertido en un poderoso lastre del próximo gobierno estatal.
Se trata de los alcaldes Norma Layón de San Martín Texmelucan, Felipe Patjane Martínez de Tehuacán, Claudia Rivera Vivanco de Puebla, Mario de la Rosa de Acajete, Antonio Teutli de Coronango y Angélica Alvarado de Huejotzingo.
Todos ellos comparten problemas muy similares: enfrentamientos constantes entre los ediles y los regidores; la caída de funcionarios de primer nivel por malos resultados o diferencias con el presidente municipal; la ausencia de un proyecto visible, atractivo y eficiente de obras y mejora de servicios públicos; mucha frivolidad de los ediles y la parte más vulnerable: pobres o ausentes resultados positivos en materia de seguridad pública.
Más allá de la complicada personalidad de cada uno de éstos ediles, el problema de fondo es que no hay ninguna autoridad o dirigente político que ayude a redireccionar a los ayuntamientos de Morena para que encuentren el camino de la estabilidad, primero, y en segundo lugar para que se perciba –en la opinión pública– un trabajo, un proyecto, de su parte a favor de los problemas de sus gobernados.
La crisis de tales gobiernos parece ser consecuencia de que por un lado Morena, como partido político, no tiene liderazgo ni capacidad de llamar a sus alcaldes a ajustarse al proyecto de la llamada cuarta transformación pública del país.
Y en segundo lugar, que la Secretaría General de Gobierno –a cargo de Fernando Manzanilla Prieto– tampoco ha sido un soporte para hacer mejores gobiernos municipales con la fuerza política que arrasó en los comicios municipales de 2018.
Los ayuntamientos en crisis han querido reducir la situación crítica por la que pasan a hacer acusaciones ligeras de que todas son problemas alimentados por grupos del PRI y el PAN, o por la prensa, que inventa conflictos.
Tales respuestas no encuentran eco porque no se ajustan a la realidad. Si algo caracteriza al momento actual del estado de Puebla, es que luego del proceso electoral de 2018, prácticamente no hay una oposición política fuerte al movimiento lopezobradorista. Prueba de ello que el PRI y el PAN en la contienda por la gubernatura del pasado 2 de junio, obtuvieron su peor votación de los últimos años. O que sus bancadas en el Congreso local se han visto mermadas y sin ninguna fuerza para crear un contrapeso del grupo dominante formado por Morena, el PT y el PES.
Un segundo aspecto que es importante destacar que así como hay gobiernos de Morena en crisis, otros gozan de plena salud, como son los ayuntamientos de Izúcar de Matamoros, Huauchinango, Acatlán de Osorio, San Andrés y San Pedro Cholula, por citar algunos casos.
Lo que se debe entender es que hay alcaldes en crisis y que urge encontrar una salida a sus erráticas gestiones.
No es un conflicto artificial que el edil Felipe Patjane tiene en contra a la mayoría de los regidores y que de manera ilegal, la semana pasada los mandó a retener en las instalaciones del ayuntamiento. Que han caído más de 10 funcionarios de primer nivel, en 7 meses de gestión.
Que el edil de Amozoc, Mario de la Rosa Romero, tiene en contra a todo el cabildo y la síndico municipal. Que no atiende el problema de la inseguridad. Que la mayor parte del tiempo se la pasa en los asuntos de su iglesia: La Luz del Mundo, que ha cobrado una mala fama por los abusos sexuales de sus líderes y dueños.
O que en San Martín Texmelucan todos los días hay balaceras, asaltos o ejecuciones. Que la edil Norma Layón está ausente la mayor parte del tiempo y que gobierna con un equipo ajeno al municipio, que se destaca por su desinterés de los problemas de la comunidad.
