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Cárdenas elige el camino de la victimización y no de la autocrítica para explicar su derrota

Cárdenas elige el camino de la victimización y no de la autocrítica para explicar su derrota

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Enrique Cárdenas Sánchez ha decidido seguir en la brega política, para lo cual se ha propuesto fortalecer la plataforma ciudadana de Sumamos y buscar que miembros de esa agrupación contiendan por cargos de elección popular dentro de tres años. El problema de esa decisión y esa actitud es que ha elegido el camino errado de la victimización y no de la autocrítica, que debería ser la senda a seguir para no repetir los errores que lo llevaron a fracasar en su primer intento por ganar la gubernatura de Puebla.

Cárdenas al hacer ayer –ante los miembros de Sumamos– un balance del reciente proceso electoral, enumeró una larga lista de factores que evitaron su victoria electoral, los cuales van desde denunciar “fuego amigo” de los partidos políticos que lo postularon, hasta acusar a la prensa, a los gobiernos estatal y federal, así como a la propia ciudadanía, de haberse confabulado para evitar el avance de su candidatura.

Dicho de otra manera, la visión del ex rector de la Universidad de las Américas es que en los recientes comicios la lucha fue de él solo contra el resto del mundo.

En realidad Enrique Cárdenas, junto con las organizaciones sociales que lo apoyaron y los partidos que lo nominaron, nunca construyeron un proyecto sólido, cohesionado y con el suficiente potencial político–electoral para poder competir contra Morena, sus aliados y Luis Miguel Barbosa Huerta, el aspirante ganador de la contienda.

Frente a ese resultado, Cárdenas tendría que utiliza la última contienda como un modelo experimental para construir un proyecto a mediano plazo, que es la contienda intermedia de 2021, para regresar a la disputa política. En lugar de ello, opta por la vía de decir que todo fue un complot en su contra y no reconocer errores, lo que le resta un valor que siempre defendió: el de la transparencia.

El exaspirante ponderó tres supuestos factores de complot en su contra, los cuales fueron:

Primero: que en el PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano hubo “fuego amigo” en su contra de dirigentes y encargados de las estructuras electorales, razón por la cual 2 mil 500 casillas se quedaron sin vigilancia el día de los comicios.

Tiene razón Cárdenas al denunciar deslealtades y sabotajes en contra de su candidatura. Pero el problema de fondo es que él fue el único responsable de esa condición, pues un día era un candidato identificado con el PAN y al otro día, era alguien que marcaba distancia y rechazo hacia el albiazul.

En el PRD, fuera de los hermanos Roxana y Vladimir Luna Porquillo, y del activista Arturo Loyola, no supo acercarse, dialogar, integrar al resto de las pocas tribus políticas que quedan en esta fuerza política.

Lo mismo pasó con Movimiento Ciudadano, donde su interacción con el partido era solamente con Fernando Morales, el dirigente estatal, y nunca se acercó con las bases de esta agrupación política, por muy pobre que sea su presencia en el estado.

Es decir, era un candidato sin una definición clara y precisa de cuál era su relación y compromiso con los tres partidos que lo postularon.

Segundo: dice que la prensa local y nacional se confabularon –con Morena– para siempre crear la idea de que la contienda ya estaba ganada, definida, a favor de Luis Miguel Barbosa Huerta.

Es cierto que algunos medios de comunicación cometieron excesos contra Cárdenas, al ponerle motes o inventarle falsas historias de abusos. Sin embargo, es una mentira que la prensa haya actuado al unísono –como lo quiere hacer creer– para esconder encuestas que reflejaban su avance en la intención del voto.

Para empezar no hubo una sola encuesta, ni las que mandaba a elaborar el PAN, que demostraran que Cárdenas había empatado o por lo menos se acercaba a los índices de popularidad de Luis Miguel Barbosa Huerta.

Y lo más importante: la idea de que había una ventaja electoral a favor de Morena que ya no era posible superar, no la definieron los medios de comunicación, sino el Partido Acción Nacional.

El PAN estuvo a punto de no presentar candidato a la gubernatura luego de que sus análisis reflejaban que el partido no tenía la capacidad de enfrentar el alto grado de popularidad que, Andrés Manuel López Obrador dejó sembrado a favor de Morena desde la contienda de 2018.

Tercero: dice Cárdenas que gobiernos municipales, el estatal y el federal cerraron filas para desalentar la participación ciudadana en las urnas. Si el 50 por ciento del electorado hubiera salido a votar, está seguro de que habría ganado.

Eso es falso. La baja participación se debió a que la ciudadanía estaba cansada de dos años de disputas electorales, a que solo había un cargo en disputa, a que llovió el día de los comicios, a que mucha gente sintió que no era necesario acudir a las urnas porque ya se perfilaba un triunfo a favor de Morena, entre otros tantos factores.

Durante las recientes campañas electorales nunca se percibieron campañas de miedo o desinformación para espantar a los ciudadanos de las urnas.

En cambio, en 2018 las campañas estuvieron manchadas por asesinatos de candidatos y activistas, por atentados contra aspirantes a cargos de elección popular, por mensajes con altas cargas de violencia y difamación. Con todo ello, acudió a sufragar más del 65 por ciento de la ciudadanía, el doble que en esta ocasión.