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Los desertores priistas, los que menos votos dieron a morena

Los desertores priistas, los que menos votos dieron a morena

Cuitlatlán

Por Fermín Alejandro García

Si algo hizo mucho ruido, alboroto, en la reciente campaña electoral de Morena fue la deserción de importantes cuadros del PRI que se pasaron del lado del Partido del Movimiento de Regeneración Nacional. Sin embargo en el balance de los comicios de este domingo, todos los priistas salen muy mal calificados, ya que acabaron aportando cantidades insignificantes de votos, ya que sea porque fingieron el apoyo que prometieron o porque se acabó demostrando que perdieron la capacidad de influir en el electorado.

Cinco fueron los casos más emblemáticos de destacados priistas que ofrecieron la posibilidad de obtener miles de votos, aportar cientos de activistas para la estructura electoral morenista y evitar frenar el apoyo de grupos de obreros, campesinos, colonos y fieles de iglesias cristianas a favor del aspirante del PAN, Enrique Cárdenas Sánchez. Al final, sus cuotas de sufragios y operadores electorales a favor de la causa de Morena fueron insignificantes.

Los priistas que se ubicaron en estas tesituras de fingir apoyo a Morena o de exhibir su debilidad como líderes políticos, fueron los siguientes:

El caso más relevante fue el de Leobardo Soto Martínez, el secretario general de la CTM, quien se confrontó con la dirigencia del PRI y causó mucho revuelo que definiera que su alejamiento del tricolor se debía a que no podía respaldar a políticos protectores de pederastas, en alusión al ex gobernador Mario Marín Torres.

Más allá de su beligerancia hacia el PRI, lo que se acabó descubriendo en Morena es que Leobardo Soto ya no tiene capacidad de influir en las bases de los sindicatos de la CTM, que es la central obrera que dirige desde el sexenio de Mario Marín, y simplemente desde los núcleos cetemistas no hubo ni votos ni ayuda real para formar la estructura electoral de Morena.

Algo muy similar pasó con René Sánchez Juárez, el eterno dirigente de la FROC, quien presentó la llamada Plataforma Ciudadana Puebla, mediante la cual ofreció unos 50 mil votos de obreros, colonos y campesinos. Hace un año, esa agrupación había respaldado a los candidatos del PAN y ahora supuestamente se sumaba a Morena.

Al final no hubo nada de esos 50 mil votos. Un importante operador de Morena comentó que al final se supo que muchos trabajadores de sindicatos froquistas no identifican a René Sánchez Juárez como su líder gremial, ya que nunca lo eligieron y nunca se presenta ante ellos. En tal circunstancia resulta imposible que les pueda persuadir de sufragar por alguna fuerza política.

El segundo caso más sonado de deserción priista fue la de Maritza Marín Marcelo, quien dejó las filas de la Confederación Nacional Campesina, que es la organización que encabeza el sector agrario del PRI, para sumarse a Morena. Su salida del PRI en mucho fue motivada por diferencias personales que enfrenta con el candidato tricolor Alberto Jiménez Merino.

La salida de Maritza Marín del tricolor, fue la pérdida que más se lamentó y golpeó la imagen del PRI. Sin embargo, en Morena, fuera de encabezar algunos actos de proselitismo, nunca se tradujo en un arrastre de campesinos a favor del proyecto electoral de la fuerza política de izquierda.

Otra priista que ofrecía arrancarle cientos de votos al PRI para dárselos a Morena, sobre todo de las organizaciones de la sociedad civil, era Vanesa Barahona, una mujer que es parte del grupo político del ex subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri. Al final en Morena se acabaron esperando esos grupos sociales que iban a engrosar los índices de votación.

Quien acabó haciendo más daño a la campaña morenista, cuenta una fuente confiable, habría sido el ex candidato del PRI a la gubernatura, Javier López Zavala, pues alejó de Morena a un sector muy poderoso hablando electoralmente, que son las iglesias cristianas.

Resulta que a mediados de la campaña en el núcleo central del equipo electoral de Morena se decidió que era el momento oportuno de conseguir un acercamiento, un acuerdo, con los líderes de las iglesias cristianas de Puebla, en donde miles de fieles buscan en sus ministros de culto una orientación para emitir sus sufragios. Es un nicho de la sociedad que registra un fuerte crecimiento y que en 2010, fue un sector fundamental –en la capital y la zona metropolitana– que le dio el triunfo al entonces candidato del PAN a la gubernatura, Rafael Moreno Valle Rosas.

El terreno era fértil para conseguir el apoyo de las iglesias cristianas, ya que sus líderes acabaron decepcionados y alejados de los gobiernos panistas de Moreno Valle y José Antonio Gali Fayad.

Como parte de ese acercamiento se decidió encomendar el establecer el enlace entre las iglesias cristiana y Morena a un importante líder político, quien tiene la capacidad de interlocución con los dirigentes de las tres congregaciones que agrupan a la mayor cantidad de fieles cristianos.

Ese proyecto se vio trastocado porque alguien en Morena tuvo la flamante idea de cambiar de planes y en lugar de recurrir a un experto en la materia, se le pidió a Javier López Zavala que fuera el enlace con las iglesias cristianas. Se dice que esa solicitud en mucho se debió a que el priista presumió tener la mejor relación con los líderes de esas agrupaciones religiosas.

Resulta que en 2010 López Zavala echó mano de una organización apócrifa de pastores para apoyar su entonces campaña electoral, lo cual generó un agravio entre las congregaciones cristianas más importantes de la capital y esa fue, entre otras razones, por la cual hace nueve años acabaron apoyando al PAN.

Ahora que López Zavala buscó a las asociaciones religiosas en cuestión, lo único que se provocó fue revivir el agravio de 2010 y por ende, el rechazo a la campaña electoral de Morena.

Se sabe que al final las tres iglesias cristianas más importantes de la capital decidieron mejor engrosar las cifras del abstencionismo, al no encontrar afinidad ni con Morena, el PRI o el PAN.