Mario Marín y Michael Jackson: las Turbias Semejanzas
La Quinta Columna
Por: Mario Alberto Mejía / @QuintaMam
Mario Marín Torres está de regreso y viene dispuesto a desafiar a todos.
Nada le perjudica, menos aún la supuesta investigación ordenada al gobierno federal por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU.
Y digo “supuesta” porque al parecer en Gobernación decidieron archivarla.
Un solo ministerial aprehendido es el saldo de la exigencia emitida por dicha Comisión.
Ah, y un “usted disculpe” a Lydia Cacho expresado por Olga Sánchez Osorio.
La ex ministra, por cierto —cómo olvidarlo, le salvó la vida a Marín con un polémico voto en la Suprema Corte al quitarle el calificativo de “grave” al coscorrón jurídico que el ex gobernador le dio a la periodista a petición del empresario Kamel Nacif.
Hoy, Marín presume, la secretaria está exonerándolo de nuevo.
En todas las mesas, nuestro personaje se jacta de que el gobierno del presidente López Obrador le tiene buena fe, tanta que no será tocado ni con el pétalo de una comparecencia.
Con esa seguridad ha regresado a la arena pública en abierto desafío a todos.
Con unos kilos de más, y con esa voz pretendidamente metálica, Marín enfrenta a la prensa y a la opinión pública.
Y sonríe cuando lo hace.
¿De qué sonríe?
¿De quién se burla?
Hace unos días vi un documental de HBO sobre Michael Jackson en el que el genial músico es evidenciado y acusado por dos víctimas suyas de haberlos sometido a un severo abuso sexual durante varios años.
Jackson no sólo los había quebrado físicamente: también los destrozó por dentro.
Tanto lo hizo que hasta el final de su vida los tuvo como aliados y defensores suyos en los diversos juicios sobre pederastia.
Sólo hasta la muerte de Michael Jackson se atrevieron a hablar.
No sé por qué pensé en Marín.
Algo me decía con insistencia que la sonrisita de Michael algo tenía en común con la del ex gobernador.
¿Cuántas víctimas de éste lo siguen defendiendo cada vez que él lo pide?
¿Cuántos de sus cómplices en todo tipo de casos lo seguirán protegiendo?
MJ y MM tienen otra cosa en común: una infancia complicada y violenta.
Y, como infancia es destino, los dos cobraron su facturas puntualmente.
Dañaron a gente como parte de la cuota que la vida les debía.
Hace poco, un amigo me dijo que Marín celebró como loco después del siniestro que les costó la vida, entre otros, a Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle.
Incluso, juran que llegó a decir: ¡es la mejor navidad de mi vida!
¿Qué más lo llevó a celebrar el lamentable caso del helicóptero Agusta?
¿Lo sabremos algún día?
