Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 25°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...

Moreno Valle y su maldita herencia

Moreno Valle y su maldita herencia

Contracara

Por: Enrique Núñez

Hasta para heredar, Rafael Moreno Valle fue maquiavélico.

A sus fieles herederos políticos decidió legarles una bomba de tiempo, derivada de su estilo totalitario con el que vivió y gobernó.

A sus deudos, Rafael les dejó un testamento, en el que si se escuchara su voz, en tono irónico les diría: “para que me extrañen”.

Hagamos un recuento.

Desde su retorno a Puebla, después de su efímera carrera de banquero por Nueva York, Moreno Valle inició una obsesiva carrera por el poder.

Criado en cuna de oro y sabanas de seda, el incipiente político arribó a nuestro estado con ínfulas de conquistador.

Con los avales conjuntos de su abuelo y del gobernador Melquiades Morales, el engreído muchacho no llegó solo, por el contrario, lo hizo acompañado de una docena de amigos, con la promesa de que se convertirían en su corte real.

Fue así cómo surgió el Grupo Finanzas, en el que llevaban mano personajes como Fernando Manzanilla, Cabalán Macari, Antonio Peniche, Eukid Castañón, Luis Banck, Jorge Aguilar Chedraui y Marcelo García Almaguer. A ese primer equipo se fueron sumando otros personajes conforme el proyecto de la gubernatura iba creciendo.

Sin embargo, pese a la suma de nombres, Rafael mantenía inviolable ese círculo, a través del cual se operaba su proyecto político.

A la burbuja morenovallista le quedaba claro que toda la maquinaria creada desde Finanzas, no tenía otro objetivo que llevar a su único líder a la ansiada gubernatura.

Ninguno de ellos veía a Melquiades Morales como a su jefe político. La verticalidad de la estructura creada por el nieto del general tenía una sola cabeza. Para nadie de quienes formaron parte del gabinete melquiadista es un secreto que Rafael prácticamente le secuestró el control financiero de su gobierno.

Desde ahí inició una corriente política en Puebla, bajo un principio “monoteísta”, en el que sólo se existía un líder, al que debían rendirle a niveles de una deidad.

Las formas y el mal trato del que Moreno Valle echaba mano para imponer sus decisiones pasaron a la historia. Quienes escuchábamos las terroríficas crónicas de las agresiones contra sus colaboradores —incluyendo a la burbuja— nos parecían inconcebibles. En un acto recurrente se convirtió el bajar a sus colaboradores cercanos de la camioneta, por el simple hecho de contradecirlo o no tener una respuesta pronta a sus cuestionamientos.

Sin embargo, la devoción de este grupo, los hacía soportar las más humillantes acciones de Rafael.

Se trataba de una lealtad sólo entendible en sectas cuyos seguidores actúan bajo él ganaríamos de un líder visto con un halo celestial.

¿Qué los hacía soportar? Quizá el llegar a la tierra prometida, que no era otra que Casa Puebla.

Hay que decir que en ese camino, varios se bajaron del barco, entre ellos Antonio Peniche y Fernando Manzanilla. El primero  por un tema de dignidad y el segundo, por las promesas no cumplidas.

Pero el resto, se mantuvo firme y en pie de guerra.

Con el paso de los años se incorporaron al grupo político cinco figuras clave. Martha Erika Alonso, Tony Gali y Roberto Moya.

La condición de esposa de Martha la llevó a ser una pieza atemperadora de los arranques de Rafael, quien sólo podía ser frenado por su fuerte carácter.

En el caso de Tony Gali se dio una relación de ganar-ganar, toda vez que Rafael tenía en él a un poblano con larga carrera política y buenas relaciones empresariales, siendo el puente que ninguno de su equipo tenía.

Y Roberto Moya, su amigo de la infancia que se convirtió en el cerebro financiero y por ende, el operador económico del proyecto presidencial.

A veinte años del regreso a Puebla del nieto pródigo, la tragedia de su muerte puso al grupo en una terrible circunstancia de orfandad.

El costo de haber creado un grupo político con tendencias monoteístas se pagó. Tuvieron en su momento que abrirle las puertas a Tony Gali, porque era el único con carrera y vida propia. Sus candidaturas —primero a la alcaldía y después a Casa  Puebla— fueron decisiones obligadas, pero jamás bien recibidas por la burbuja morenovallista. La pragmática decisión tenía una simple razón: no tenían a nadie más.

Y es que la condición egocéntrica y narcisista de Rafael hacía impensable que alguien que no fuera él, brillara con luz propia.

No es casual que fuera Martha Erika la mejor posicionada para la elección de 2018. Únicamente su esposa podía haber brillado sin que a Rafael le reventara el hígado.

Todos al interior del grupo morenovallista sabían que Martha era la única que transitaba con las aspiraciones políticas de Rafael.

Y es aquí en donde un suceso inesperado, dejó al grupo en el desamparo total.

El totalitarismo de Rafael, jamás permitió que alguien de su equipo creciera.

La nueva realidad de este grupo político, los ha llevado a descubrir su verdadera debilidad.

Les cuesta trabajo entender que su única posibilidad de supervivencia es la unidad del grupo. Las cabezas visibles se arrebatan los despojos. No comprenden que están a punto de recibir los santos óleos.

En poco tiempo sabremos si fueron capaces de reinventarse para sobrevivir, o si decidieron hundirse su propio pantano.

Veremos y diremos.