Ya ingresó petición para construir mil casas en bosques de La Calera; la SDRSOT lo niega
Cuitlatlán
Por: Fermín García
Aunque se niegue oficialmente, fuentes informativas calificadas en el tema señalan que la solicitud de la empresa inmobiliaria SARE para obtener un manifiesto de impacto ambiental favorable que le permita construir alrededor de 950 casas en el Bioparque de La Calera ya se presentó en la ventanilla de recepción de la Secretaría de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial (SDRSOT), por lo que el dictamen se acabará emitiendo en los últimos días de la actual administración estatal.
En esta columna el lunes pasado se narró que, el 6 de febrero de 2014, el entonces alcalde Eduardo Rivera Pérez creó el Bioparque de La Calera, el cual abarca una extensión de 138 mil 450 metros de bosques de pinos y encinos. Ahora, existiría la pretensión de la compañía Sare de edificar casi mil casas en uno de los escasos pulmones que le quedan a la capital.
Al personal que labora SDRSOT se le alertó –antes de que ingresara la solicitud de manifiesto de impacto ambiental– que es un tema prioritario el de la desarrolladora Sare, lo cual les hace suponer que se le buscaría dar algún tipo de autorización para que construya un enorme fraccionamiento en los bosques de La Calera, pese a que es un área natural protegida y correspondería a instancias del gobierno de la ciudad de Puebla conceder las licencias, junto con el cambio del uso del suelo.
Rodrigo Riestra lo niega
Al respecto, el titular de la SDRSOT, Rodrigo Riestra Piña, por medio de su encargada de prensa Blanca Morales Garduño, niega categórico que exista ese proyecto, para lo cual enviaron la siguiente misiva:
Fermín Alejandro García
Jefe de Información
La Jornada de Oriente
Respecto a su columna Cuicatlán publicada en La Jornada de Oriente con el titulo “Prepara Rodrigo Riestra autorización de 950 casas SARE en Bioparque La Calera”, le aclaro lo siguiente: (sic)
Referente a La información sobre el Bioparque La Calera:
Es absolutamente falsa la información manejada. A la fecha, la Secretaría de Desarrollo Rural, Sustentabilidad y Ordenamiento Territorial (SDRSOT) no cuenta con ninguna solicitud de impacto ambiental para la construcción de viviendas en la zona del Bioparque La Calera.
Para su conocimiento, el uso de suelo es responsabilidad del municipio y el cambio de uso de suelo es de la Federación, como bien lo menciona en su columna
Sobre los datos que menciona de Cola de Lagarto:
a El proyecto y el cambio de uso de suelo fue autorizado por la instancia correspondiente que es la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat)
b Es una mentira la siguiente aseveración:
“Lo grave de lo que pasó con Cola de Lagarto es que originalmente se planeó en una extensión de 200 hectáreas dentro de la Reserva Estatal Sierra del Tentzo”
No se incluye ni un solo centímetro cuadrado de la Reserva Estatal Sierra del Tentzo. El proyecto esta fuera del área natural protegida.
Conforme a lo expuesto anteriormente, el contenido de la publicación resulta dolosa y carente de sustento. Le solicito amablemente publicar la presente precisión, con la finalidad de que sus lectores estén ampliamente informados.
Blanca Morales Garduño
Comunicación Social
Sí existe la petición
Sobre la carta en cuestión, es necesario contestare lo siguiente a Blanca Morales, o mejor dicho a Rodrigo Riestra:
Primero: no hay ningún dolo esta denuncia. En donde si ha habido dolo es en el comportamiento de las autoridades de los tres niveles de gobierno, que en los últimos 23 años han solapado la depredación de los recursos naturales de La Calera. Una situación ampliamente documentada por La Jornada de Oriente.
Segundo: tal como lo señalé al inicio de esta columna, ya existe la solicitud para la construcción de cerca de mil casas en La Calera. En los próximos días haré el intento de mostrar el acuse de la petición de dictamen de manifiesto de impacto ambiental.
Tercero: originalmente el fraccionamiento Cola de Lagarto sí estaba proyectado dentro de 200 hectáreas de la Reserva Estatal Sierra del Tentzo, pero las denuncias periodísticas –iniciadas en La Jornada de Oriente– y por la presión social, obligaron a que se modificara el proyecto y se acabara desarrollando fuera del área natural protegida. Por cierto, Rodrigo Riestra Piña guardó silencio del tema por casi dos años.
Cuarto: se le sugiere un curso urgente de lectura a Blanca Morales Garduño, ya que esta columna no se llama “Cuicatlán” y en el texto del lunes pasado precisé que el proyecto de Cola de Lagarto se había modificado.
