Fuman la pipa de la paz
Serpientes y Escaleras
Por Ricardo Morales
La relación entre los candidatos de “Por Puebla al Frente” a la gubernatura Martha Erika Alonso y a la alcaldía de la capital, Eduardo Rivera Pérez, no ha sido la mejor, pese a que el yunquista finalmente se quedó con la candidatura a la presidencia municipal de Puebla.
Rivera de manera constante, a través de sus voceros oficiales y oficiosos, se quejaba de que no estaban jugando limpio con él y que había la intención de descarrilarlo, al no darle la coalición total de fuerzas como si la tiene a nivel estatal, Martha Erika.
Los chillidos, los berrinches y los amagos por parte de Rivera, abundaban día a día, sobre todo, luego de la designación del candidato por el partido Compromiso por Puebla a la alcaldía, el líder del sindicato de trabajadores del Ayuntamiento de Puebla, Gonzalo Juárez Méndez.
El efecto de las quejas parecía derivar en un enfrentamiento directo con el morenogalicismo, ya que sorpresivamente la Auditoría Superior del Estado anunció que interpondría un recurso de inconformidad en contra del amparo obtenido por Rivera.
Las cosas se tornaban tensas luego de esta determinación, cuando una “mano salvadora” llegó al rescate, la del gobernador Tony Gai, quien puso fin a la disputa, y sabio como es, terminó de una vez con todas con el pleito que amenazaba con dividir peligrosamente al panismo.
Gali logró bajar al líder del sindicato de trabajadores del Ayuntamiento de Puebla, Gonzalo Juárez, de tal forma que dejó satisfechos a los dos mandos.
Compromiso por Puebla se suma a la campaña de Eduardo Rivera Pérez, quien a partir de hoy dejará de hacer mimiquis, de tirarse al piso, de llorar en el hombro de sus consejeros mediáticos de las Hadas y de la 31 oriente y ahora si ponerse a trabajar, so pena de que el fardo tricolor, le pueda ganar y sin traiciones.
Ya le dieron lo que quería, salvo el PSI que irá de la mano de Víctor Gabriel Chedraui, ¿O también irá a chillar y amenazar con dejar la candidatura para que se lo bajen? Y conste que es pregunta, como le gusta a Lalo que se diga.
Rivera ya tiene todo y lo mejor está por venir, es factor de triunfo, sin lugar a dudas, pero que se quite la falda y se ponga los pantalones, en abril arranca la campaña y su adversaria, su tocaya Claudia, del mismo apellido, está a tres puntos de él y sin hacer absolutamente nada.
Los acuerdos. La Semana Santa llegó sin duda con buenas noticias para el líder local del Yunque, Eduardo Rivera Pérez, quien cierra a la alza en los bonos de la lucha del 2018.
A la par de que le bajaron al líder sindical del Ayuntamiento de Puebla, Rivera ya se sentó con el alcalde Banck para llegar a un acuerdo de no agresión. “Tú no te metes conmigo y yo no me meto contigo”.
Banck aseguró ya su salida de la comuna en paz y calma con el yunquista Rivera, quien a su vez se comprometió a que no habrá persecución política en caso de ganar las elecciones del próximo 1 de julio.
El “principito” cuenta con la estructura local del Ayuntamiento de Puebla para hacer efectivos los tres puntos de ventaja que tiene sobre una desconocida, Claudia Rivera Vivanco, que lo único que tiene tras de sí, es el nombre de Andrés Manuel López Obrador, pero que ya puso muy nerviosos a más de dos, que no saben si habrá voto diferenciado o en cascada hacia López Obrador.
El grave problema de Eduardo Rivera es que actuaba y se comportaba ya, como si ya hubiera ganado la elección y eso es un error, por que como dijera la clásica, su antecesora la priista y hoy embajadora, Blanca Alcalá, “esto no se acaba, hasta que se acaba”.
Pero bueno, por lo pronto Banck y el “príncipe del Yunque” ya también firmaron la pipa de la paz por aquello de las dudas.
