Último minuto
Viernes, 25 de Septiembre de 2026
Puebla 24°C
Reto Diario | Noticias de Puebla
Ver Episodio Completo

Portada del Día

Cargando Portada...

Exhibe Martha Erika Alonso pobreza discursiva y tolerancia forzada hacia Eduardo Rivera

Exhibe Martha Erika Alonso pobreza discursiva y tolerancia forzada hacia Eduardo Rivera

Cuitlatlán

Por: Fermín Alejandro García

Un lánguido arranque ha tenido Martha Erika Alonso Hidalgo en su camino de convertirse en la abanderada oficial del PAN a la gubernatura y ser la sucesora de su esposo, Rafael Moreno Valle, pues en su registro de precandidata exhibió dos aspectos de debilidad: una enorme pobreza discursiva y que es muy superficial la conciliación con el panismo tradicional, la cual se nota que es una avenencia forzada, aceptada por imposición.

En los últimos dos días, que han sido decisivos, en que Martha Erika Alonso recibió el espaldarazo de la dirigencia nacional del PAN para ser la próxima candidata a la titularidad del Poder Ejecutivo y aceptó la unidad con el panista más perseguido de morenovallismo, Eduardo Rivera Pérez, ha perdido su primera oportunidad importante de demostrar que puede ser una opción frente al autoritarismo de Rafael Moreno Valle Rosas o que puede ser una gobernante con sensibilidad social y tolerancia política.

Durante su registro como precandidata a la gubernatura, la cónyuge de Rafael Moreno Valle Rosas demostró que no tiene quien le escriba discursos adecuados a la actual circunstancia política, que se reduce  en dos aspectos: que enfrentará la elección más reñida de Puebla y que el morenovallismo sufre un importante desgaste, que lo pone en riesgo de perder el poder.

Un primer signo de debilidad de la señora de Moreno Valle es una pobreza discursiva. El miércoles, cuando se supo que el Comité Ejecutivo Nacional albiazul la aceptaba como la única postulante para ser la candidata a la gubernatura, grabó un video que difundió en redes sociales para dar a conocer el inicio del proyecto de ser la abanderada al albiazul y lo que a muchos sorprendió, es que las mismas ideas de esa grabación son las que expresó este jueves durante su registro –en la sede estatal del PAN– como aspirante a la nominación.

Lo grave no es que se repita el mismo guión, sino lo vacío del discurso de Alonso Hidalgo.

Resulta pobre, decepcionante, que siendo una mujer inteligente y con estudios de posgrado que en la parte central de su alocución diga que luego de dialogar con jóvenes, empresarios, académicos y ciudadanos de todos los estratos sociales han llegado a la conclusión: “de que es un orgullo ser poblano”.

Esa es una buena frase tal vez para un concurso de belleza o para alguien que busca ser presidente de un club rotario, pero no para alguien que busca gobernar uno de los estados con mayor índice de pobreza, de feminicidios, de violencia, de robo de combustible.

El único asomo de crítica social que pronunció, que es insignificante, es cuando dijo que falta un gran camino por recorrer para que haya más igualdad en Puebla.

Con esas palabras pareciera entonces que va a ser igual que su marido, quien gobernó Puebla sin políticas públicas de desarrollo social y de atención al agro poblano.

Es decir, se piensa que el problema de la pobreza se resuelve escondiéndolo debajo de la alfombra o que no se mencione en los discursos oficiales.

Durante el acto de ayer, la mayor novedad es que Martha Erika Alonso se hizo acompañar por Eduardo Rivera Pérez, quien va a ser el candidato a alcalde de la ciudad de Puebla, junto con el ex líder panista y ahora patiño del morenovallismo, Francisco Fraile García.

A su vez, Rivera se hizo acompañar de sus colaboradores Pablo Montiel, Adán Domínguez y Guadalupe Arrubarena, a quienes se les vio incomodos, arrinconados, sin un lugar especial en el acto de inscripción de la precandidata.

Fue notoria la ausencia de los líderes panistas que han sido críticos del morenovallismo, como son los casos de Rafael Micalco, Juan Carlos Mondragón, Juan Carlos Espina o Humberto Aguilar Coronado.

Martha Erika Alonso podía haber aprovechado la oportunidad, tratándose de un acto oficial del PAN, para extender la mano a los panistas excluidos por el morenovallismo y pronunciar un discurso que versara sobre la unidad de todas las fuerzas y expresiones del albiazul.

El no mandar un mensaje conciliatorio, la ex secretaria general del PAN lanza señales de que aceptó a Eduardo Rivera como candidato a la alcaldía porque así lo dispuso la dirigencia nacional del partido, pero no porque a ella le agrade la idea.

Y porque tiene claro que si el morenovallismo no jala el voto de la militancia panista, que en su mayoría está agraviada por Rafael Moreno Valle Rosas, va a perder las elecciones.