El reto de Doger es demostrar que realmente rompió con el morenovallismo
Cuitlatlán
Por: Fermín Alejandro García
Ayer trascendió que ya es inminente la renuncia de Enrique Doger Guerrero a la delegación del IMSS en Puebla, lo cual es un indicativo de que se siente seguro de que será candidato el próximo año. Sin embargo, quedan dudas por aclarar: ¿por cuál cargo va a contender?, ¿ya rompió realmente sus nexos con Rafael Moreno Valle Rosas?, ¿podría ser un aspirante con plena independencia del morenovallismo?, ¿no acabará siendo un patiño del grupo en el poder?
Este jueves hubo dos versiones. La primera es que Enrique Doger presentó por la mañana su renuncia y por la tarde, de manera acelerada, inició con el proceso de entrega–recepción de la delegación del IMSS. La segunda, ofrecida por su vocero Fredy Aco, es que dejará el cargo hasta el 15 de diciembre.
Lo que es un hecho es que Doger no acaba el año como delegado del gobierno federal y se prepara a saltar a la arena electoral, después de que ha concluido 2017 con las mejores calificaciones en los índices de popularidad que han medido a los aspirantes del PRI que buscan la postulación a la candidatura a la gubernatura del estado.
Doger aparece como un buen prospecto para ser candidato a gobernador o a edil de la ciudad de Puebla, que es una segunda opción que le han planteado desde el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI.
Los aspectos positivos que registra el ex rector de la UAP son los mismos que ostentaba en 2007 cuando fue candidato a edil de la capital: es un personaje que logra captar la simpatía de electores que no son afines al PRI; tiene su propia estructura y no necesita de otros grupos del tricolor; es aguerrido y se enfrenta con vehemencia con sus adversarios, y cuenta con una preparación académica que le permite desarrollar mejores discursos que el común de los políticos.
Sin embargo, el problema que habría con una eventual candidatura de Enrique Doger es que a muchos priistas no les genera confianza.
Cuando Rafael Moreno Valle era senador, luego candidato a la gubernatura y en los primeros años de su gestión, Enrique Doger fue alguien cercano al ex mandatario.
El propio Doger se definía como “amigo cercano” de Rafael Moreno Valle Rosas y se dice que en 2012 el ex rector de la UAP logró ganar una diputación federal por un distrito de la capital por la ayuda del morenovallismo, pues el día de los comicios de última hora cambió el resultado de la votación que primero beneficiaba al PRD y súbitamente la tendencia favoreció del PRI.
En el año 2014, Doger denunció que Rafael Moreno Valle lo había amenazado en tres ocasiones “con destruirlo”.
El ex alcalde de la capital nunca ha podido aclarar cuál fue el motivo de la ruptura con Rafael Moreno Valle.
Y luego de ese supuesto pleito, Enrique Doger nunca ha actuado como un crítico del morenovallismo. Al revés, se le ve como un político que ha buscado evitar tener fricciones con el grupo morenovallista.
Para muchos priistas ha sido una farsa la ruptura entre Doger y Moreno Valle, y en realidad siempre ha existido un entendimiento entre ambos.
Se dice que en 2016, los morenovallistas buscaron mover sus influencias en el PRI para que Doger fuera el candidato a la gubernatura, ya que habría sido un aspirante a modo del grupo en el poder.
Más allá de las especulaciones, lo cierto es que Doger fue de los priistas –por lo menos en la primera parte del sexenio pasado– que ante la derrota electoral de 2010 en lugar de adoptar el papel de opositores, fueron colaboradores de los excesos de poder de Rafael Moreno Valle.
Ahora el reto que enfrenta Doger no es demostrar que es el priista más popular para contender por la gubernatura, sino convencer de que no es un político que pudiera ser controlado por el morenovallismo.
Dicho de otra manera: que actuará como un verdadero opositor.
