Los amigos de Meade (¿Cruce de intereses en Puebla?)
A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
Jorge Estefan Chidiac debe ser el priista más contento esta mañana en Puebla. La virtual nominación de José Antonio Meade Kuribreña como candidato presidencial del PRI vendrá a dar un giro de 180 grados en sus expectativas políticas personales.
Hasta antes de que el casi ex secretario de Hacienda y Crédito Público figurara como uno de los principales aspirantes a la residencia oficial de Los Pinos, el presidente del Comité Directivo Estatal tricolor apuntaba a una senaduría, pero lo hacía como muchos otros militantes de ese partido, con medianas posibilidades de conseguir su objetivo.
El presumible encumbramiento de Meade reposiciona el papel de Estefan Chidiac como próximo representante de los intereses del candidato presidencial priista en territorio poblano.
De un día para otro, el líder tricolor pasará de ser un aspirante a senador con regulares probabilidades de éxito a precandidato natural al gobierno del estado, por encima incluso de personajes como Enrique Doger Guerrero y Juan Carlos Lastiri Quirós, dados los estrechísimos lazos afectivos que mantiene con Meade Kuribreña.
A finales de octubre, el todavía secretario de Hacienda firmó como testigo en la boda de uno de los hijos de Estefan celebrada en el hotel Rosewood de la zona de San Francisco.
Aun si Estefan no resultase candidato a gobernador, seguro se convertirá en la voz más influyente del priismo para definir perfiles y abanderados en Puebla, con o sin la dirigencia en sus manos.
Pero si en el PRI hay beneficiarios directos de los hechos suscitados este fin de semana en torno a la sucesión presidencial, la de Enrique Peña Nieto, fuera de él también los hay.
Diecisiete meses atrás, en junio de 2016, Meade dedicó un día de su agenda para atender la invitación de otro de sus amigos radicados en Puebla, Roberto Moya Clemente.
Esa vez, el ex secretario de Finanzas de la administración morenovallista –vicegobernador financiero para muchos—contrajo nupcias en una hacienda de Huejotzingo y contó entre sus invitados especiales al funcionario federal.
Gracias a esa amistad, forjada más atrás en el tiempo que la de Estefan, Moya sirvió de puente para que su jefe Rafael Moreno Valle se convirtiera en uno de los nuevos amigos y aliados del secretario.
Entre los colaboradores del ex gobernador poblano se dice que son tan buenas las relaciones con Meade que cruzaban los dedos para que fuera el candidato presidencial priista, sobre todo si Moreno Valle no conseguía –como parece que ocurrirá—el boleto en el PAN.
Ese cruce de vínculos afectivos ligados a la disputa por el poder en Puebla otorgará un rasgo especial a los comicios.
Otra vez, aunque el presidente nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, se enoje y llame pendejos a quienes así lo sugieran, el fantasma de los acuerdos inconfesables entre priistas (de la capital del país) y morenogalistas volverá a aparecer.
Por eso, el rol de Estefan no deberá quedar solo en el de beneficiario particular de su amigo Meade.
Desde su trinchera, y desde el tercer lugar en las preferencias electorales, el dirigente estatal estará obligado a hacer todo lo posible para llevar al triunfo al PRI, o por lo menos a dotar de confianza a los candidatos, convenciéndoles de que no irán a una contienda previamente pactada en la mesa.
Si no logra derrumbar a Ricardo Anaya de la candidatura presidencial en el PAN, Moreno Valle intentará usar sus vínculos con Meade para concretar sus metas personales, para ofrecerle el respaldo de la poderosa estructura local a cambio de conseguir el arribo de Martha Érika Alonso Hidalgo a Casa Puebla.
Esa mezcla de intereses es la que habrá que seguirse de cerca durante el proceso electoral.
No se enfade, señor Ochoa Reza, si aquí en Puebla se piensa mal.
Los antecedentes de recientes procesos electorales obligan a ello.
Lo bueno, para usted y para el resto del priismo, es que pronto habrá oportunidad para enmendar el camino y tapar la boca a los malpensados.
Elegir un candidato a gobernador competitivo sería el mejor mensaje.
Habrá que ver qué decisiones toma José Antonio Meade, en caso de que, como hasta ayer se juraba por todos lados, sea electo el candidato presidencial.
Twitter: @jorgerdzc
Correo: [email protected]
