Sin Martínez Amador, cancha libre en el Cobaep
A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
Luchó, pataleó, jaloneó y resistió, pero Carlos Martínez Amador quedó formalmente fuera del Colegio de Bachilleres del Estado de Puebla (Cobaep), sin oportunidad de regresar si así conviene a sus intereses ni de imponer a su sucesor, como pretendía.
El recién estrenado presidente del Comité Directivo Estatal del PRD tardó una semana en presentar su renuncia a la dirección general de ese sistema educativo, luego de que intentara mantenerse vigente con un permiso temporal o heredarle la posición a su hermano Omar en caso de que fuese obligado a irse de manera definitiva.
En efecto, el ex presidente municipal de Huauchinango, ex priista y ex panista, duró ocho días aferrado a la posibilidad de perpetuar el control político y económico que ejercía desde febrero en el Colegio de Bachilleres, pero una serie de eventos desafortunados lo llevó a despedirse este lunes, a entregar su documento de salida con carácter de irrevocable.
En una semana ocurrieron varios acontecimientos.
Entre el domingo 5 y el lunes 13 de noviembre, Martínez Amador buscó el respaldo de Luis Maldonado Venegas y Rafael Moreno Valle, en ese orden cronológico, para tratar de conservar al mismo tiempo el PRD y el Cobaep.
Si no podía hacerse de una licencia temporal en el colegio, el segundo objetivo era dejar en ese sitito a Omar Martínez Amador, su hermano, quien despacha dentro del sector educativo como director general del Instituto Tecnológico de Huauchinango.
Al final, Carlos Martínez no consiguió ninguno de los dos propósitos.
Quizá no porque fuese imposible hacerlo, sino por tomar la ruta equivocada.
Recurrir al gobernador José Antonio Gali Fayad, en lugar de ir con Maldonado y Moreno Valle, podría haberle dejado mejores resultados.
No lo hizo… y ya paga las consecuencias.
Por unos meses habrá solo un encargado de despacho en el Cobaep.
Lo que sigue es desmantelar el grupo de funcionarios que se trajo de la sierra norte para ocupar las carteras de primer nivel.
Se sabe que eso ocurrirá de manera gradual, una vez que estos servidores públicos venidos de Huauchinango resuelvan, una por una, todas las dudas y observaciones que se han apilado en estos días acerca del funcionamiento económico y administrativo de la institución.
La salida de Martínez Amador no ha sido tersa.
Y podría volverse escandalosa en la medida que surjan inconsistencias insalvables en las revisiones fiscalizadoras de rigor.
Habrá que esperar.
Mientras tanto, en otro frente, el perredista deberá resolver los conflictos que tiene al interior del partido del sol azteca, con un sector influyente del Comité Ejecutivo Nacional, para no terminar relegado por completo de la toma de decisiones político-electorales que se avecinan.
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