El futuro político de Banck se debate entre dos corrientes opuestas
A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
Luis Banck Serrato podría no aparecer en la boleta electoral del próximo año, ni como candidato a presidente municipal de Puebla ni como aspirante a ningún otro cargo de elección popular.
Al interior del grupo en el poder, donde cohabitan morenovallistas y galistas, hay dos corrientes de opinión en torno al futuro político del alcalde de la capital del estado.
Las posiciones son contrarias.
Mientras los defensores de una de esas dos corrientes lo suponen como uno de los protagonistas de la elección local de 2018, los otros se van por la ruta opuesta: lo imaginan en palacio municipal, sí, pero sin separarse de él, hasta el último día del periodo para el que fue designado por el Congreso.
Es decir, un sector del grupo en el poder lo observa como candidato y otro no.
Lo interesante es que ambos sectores tienen voz y voto en la toma de decisiones.
La corriente que apoya las aspiraciones políticas de Luis Banck lo ha llegado a considerar como el “plan b” del PAN para contender por el gobierno del estado, solo en caso de que Martha Érika Alonso Hidalgo, el “plan a”, no resultase nominada.
Banck Serrato también figura en ese sector del grupo en el poder como eventual candidato a presidente municipal de Puebla… ¡sí!, con todo y las complicaciones legales que un movimiento de esa naturaleza significaría.
Esta corriente de opinión quiere extender por varios años la permanencia del edil en los lugares más encumbrados de la administración pública.
Sus comulgantes creen que es uno de los mejores perfiles del grupo para encabezar los destinos de Puebla, y también, o principalmente, el que más garantías de disciplina y lealtad puede ofrecer.
En pocas palabras, miran en el ex secretario de Desarrollo Social y ex secretario de Infraestructura del gobierno de Moreno Valle la posibilidad de extender su hegemonía.
Pero no todos piensan lo mismo.
Otro sector opina que Luis Banck debe quedarse en el ayuntamiento para cumplir con el periodo de gobierno que comenzó (con José Antonio Gali Fayad) en febrero de 2014 y terminará el 14 de octubre de 2018.
Los promotores de esta corriente plantean la inconveniencia de mandar al edil a una contienda electoral, justo después de separarse del cargo en condiciones sociales complejas, cuando se requiere especial empeño en la reconstrucción de los inmuebles dañados por el sismo del 19 de septiembre y en el combate a la delincuencia.
Este sector prevé el enojo del electorado y por tanto un voto de castigo en contra de Banck, lo que perjudicaría de rebote a otros candidatos del panismo y del hipotético Frente Ciudadano por México.
Los opositores a cualquier postulación de Banck no son enemigos del alcalde ni pretenden ponerle obstáculos para frenar su carrera política, o eso dicen, lo que buscan es evitar un riesgo que consideran innecesario.
Si el servidor público, designado por el Congreso del Estado en febrero de 2016, no es un imán de las multitudes, razonan, para qué someterlo a él y a la coalición morenogalista a ese desgaste.
Así se analiza, ahora mismo, el futuro de Luis Banck.
Haga usted sus apuestas.
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