Doger, cerca de la candidatura
Las serpientes y escaleras
Por Ricardo Morales
Hace unos días, el expresidente municipal de Puebla, Enrique Doger Guerrero, celebró su cumpleaños rodeado de su más cercano círculo de amigos, sin estridencias, ni grandes festejos.
Y es que al parecer el que fuera rector de la UAP, presidente municipal de Puebla y también diputado local y federal, ha recibido ya indicaciones directas para mantener un perfil bajo, a la espera de que en noviembre se conozca el nombre del candidato del PRI a la presidencia de la República y después, venga ya la designación de los candidatos a las gubernaturas que estarán en juego en el 2018.
El actual delegado del IMSS en Puebla no solo es quien tiene los mejores números dentro del tricolor para encabezar a su partido rumbo al 2018, sino que también es quien ha logrado sumar a la mayor parte de los grupos del PRI, empezando por el hegemónico que es el que encabeza la excandidata, Blanca Alcalá Ruiz, quien se encargó de placear a Doger, antes de irse como embajadora a Colombia.
A diferencia de otras ocasiones, cuando Doger polarizaba al interior del tricolor y su solo apellido provocaba todo tipo de exclamaciones y descalificaciones, ahora suma a diversas corrientes que antes fueron antagónicas con el académico, el cual suma voluntades.
El marinismo se ha sumado ya desde el 2016 a las filas de Doger y lo apoyaron para que fuera el candidato, lo cual no se concretó.
Doger tuvo como uno de sus principales promotores, al compadre del exgobernador Mario Marín, Valentín Meneses, así como también a otros personajes ligados al exmandatario como Jorge Mendoza y Adolfo Karam Beltrán.
El hábil exrector ha también sumado voluntades como la del presidente del Comité Directivo Estatal de su partido, Jorge Estefan con quien tuvo diferencias en el pasado y es otro de los hombres con los cuales hoy gracias a Blanca Alcalá ha tendido puentes y existe un entendimiento.
Con su mismo adversario político, Juan Carlos Lastiri Quirós, quien también busca la candidatura del PRI a la gubernatura, Doger ha tendido puentes, lo mismo que con Víctor Giorgana, el diputado federal, que pudiera ser su compañero, haciendo el uno-dos del tricolor a la gubernatura y a la presidencia municipal de Puebla.
Pero lo más importante para Doger, es que ha logrado librar el cerco que se le había impuesto en el CEN del tricolor, en donde se le identificaba plenamente con el exdirigente de este partido y quien fuera su coordinador en la legislatura federal, el sonorense Manlio Fabio Beltrones.
Si bien es cierto, el delegado del IMSS pertenece al grupo político de Manlio, también lo es que hoy, puede transitar sin problema con Enrique Ochoa Reza (clavillazo) y goza del reconocimiento del presidente Peña quién en múltiples ocasiones le ha expresado su simpatía cuando ha visitado Puebla y ha tenido deferencias con el exrector.
No solo los números avalan a Doger, al perecer todas las cosas se le alinean al actual funcionario federal para ser el candidato del PRI a la gubernatura.
El único punto que parece inquietarle al exrector es los acuerdos que el priismo nacional, específicamente “Clavillazo” Ochoa, tiene con el morenovallismo, lo mismo que el posible candidato del PRI a la presidencia de la República, José Antonio Meade Kuribreña.
Para nadie es un secreto que estos dos personajes son muy cercanos al morenogalicismo, lo cual pone en tela de duda qué tanto el PRI puede estar interesado en querer ganar y recuperar Puebla.
Esto inquieta a Doger, quien no está dispuesto a ir a una puesta en escena, ni a prestarse a ningún tipo de negociación en donde vaya de por medio su cabeza, en ese caso, el exrector se haría a un lado para dejar pasar a una figura “cómoda” como podría ser el subsecretario de la Sedatu, Juan Carlos Lastiri.
