¿Aurelio Nuño a Casa Puebla?
A Puerta Cerrada
Jorge Rodríguez
¿Aurelio Nuño Mayer, candidato del PRI al gobierno del estado?
La sola pregunta causa dolor de estómago entre los militantes del partido tricolor que aspiran a convertirse en el sucesor de José Antonio Gali Fayad y llevan varias administraciones estatales detrás de la candidatura priista.
La interrogante no es nueva.
Dados los vínculos familiares del titular de la SEP federal con Puebla y su estrecha relación personal con el presidente Enrique Peña Nieto, la aparición de su nombre en la prolongada feria de las especulaciones ha sonado medianamente creíble cuando se ha puesto en análisis la sucesión de gobernador de 2018.
Su incorporación como Jefe de la Oficina de la Presidencia, en diciembre de 2012, le llevó a ser incluido entre los “candidateables” del PRI.
No nació en Puebla, pero tiene raíces poblanas.
La especulación que lo pone en la antesala de la candidatura al gobierno del estado apela al estilo del viejo régimen tricolor, aquel que desde el centro del país mandaba candidatos sin arraigo para apoderarse de las entidades federativas en procesos electorales de mero trámite.
Manuel Bartlett Díaz fue el último abanderado del PRI que llegó a Casa Puebla en esas condiciones, en 1993, cuando en Los Pinos mandaba Carlos Salinas de Gortari.
Más de dos décadas después, algunos observadores políticos creen que el fenómeno puede repetirse.
Según esta especie, Peña Nieto podría recurrir a la usanza de antaño para imponer a un miembro de su primer círculo de colaboradores que encare la elección de gobernador de 2018.
¿Será posible?
Eso es lo que algunos piensan.
En su lógica, solo la postulación de Nuño Mayer daría credibilidad al cuestionado interés del PRI nacional y la Presidencia de la República por recuperar el gobierno de Puebla de las manos del PAN.
Si el abanderado no fuese el secretario de Educación, apuntan, el PRI se encaminaría a una nueva elección pactada, como las que perdieron Enrique Agüera Ibáñez, en 2013, y Blanca Alcalá Ruiz, en 2016.
Estos razonamientos son los que han puesto al integrante del gabinete presidencial en la lista de aspirantes.
Hace unos días, su nombre resurgió en la elaboración de escenarios preelectorales.
Frente a los continuos traspiés de Juan Carlos Lastiri, que el fin de semana no pudo llenar un inmueble ni en Zacatlán, de donde es originario, el descarte de Blanca Alcalá y la aparente preferencia de Enrique Doger Guerrero por regresar al ayuntamiento de Puebla, lo sencillo fue mirar de nuevo a Nuño Mayer.
El punto es que el titular de la SEP no parece tener ningún interés en venir a gobernar Puebla.
La gente que rodea a Nuño asegura que este no quita la atención de un solo objetivo: suceder a Peña Nieto en la presidencia de la república.
Los vaivenes de la política, que unas veces lo han subido y otras veces lo han bajado de la precandidatura presidencial priista, no han mermado sus aspiraciones.
Eso es lo que usan sus operadores de la capital del país de argumento para desacreditar toda versión que lo limite a nuestro estado, incluso como abanderado a gobernador.
Así que no compre los “trascendidos” que lo mencionan como seguro abanderado del PRI, aquí en Puebla.
Mientras no haya precandidato presidencial, “seguro” no hay nadie.
@jorgerdzc
