Por ahora, MORENA piensa en Armenta y Barbosa rumbo al 2018
La Entrega
Marco Aurelio Mirón
Aunque ayer el senador Luis Miguel Barbosa Huerta se apartó por buscar la gubernatura de Puebla, al interior de MORENA no lo descartan y junto con el ex priista y diputado federal, Alejandro Armenta Mier, está previsto que salga el candidato que los representará en 2018.
La designación de responsabilidades electorales recaerá en el Consejo Estatal y Nacional, tomando como base el análisis de los perfiles mejor posicionados o con posibilidad de crecimiento conforme se vaya desarrollando la campaña.
El discurso de Barbosa Huerta no sorprendió ayer durante una conferencia de prensa con empresarios y liderazgos del partido político de Andrés Manuel López Obrador.
Busca quitarse reflectores al decir que sus “gallos” para el 2018 son Alejandro Armenta y Rodrigo Abdala. Si bien no dijo cuál de los dos a la gubernatura, el primero va a esa posición y el segundo a la presidencia municipal de Puebla.
El ahora ex integrante del PRD, tiene razón al ubicar a ambos en una candidatura porque reúnen características de competitividad, -no obstante Abdala requiere trabajar en el nivel de posicionamiento-.
Pero su discurso suena más a un catálogo de buenas intenciones y surge la siguiente pregunta:
¿Se negará a ser contendiente a Casa Puebla si le dicen que ha sido el elegido por el máximo órgano?
Desde luego que no y más cuando tiene pleito casado con el morenovallismo, del cual se sirvió cuando tuvo oportunidad y colocar a los suyos en diferentes posiciones como alcaldías, regidurías y diputaciones.
De ahí que siga intacta su estrategia por recorrer gran parte de la entidad y sostener reuniones de trabajo. Debe estar preparado para lo que viene y que mejor participar en el 2018.
Sin embargo, Alejandro Armenta parece figurar como el instrumento de combate que mejor se acopla a lo que quiere MORENA: tiene un discurso aguerrido denunciando supuestos actos de corrupción y excesos del poder en el sexenio estatal anterior.
Renunció al PRI porque ese partido político se volvió comparsa de lo sucedido en Puebla en los últimos seis años. Conoce a la perfección temas como la desigualdad social que forma parte de las banderas de Andrés Manuel López Obrador.
Así que la carrera rumbo a la gubernatura del estado, tiene por el momento dos jinetes a la cabeza: Alejandro Armenta y Luis Miguel Barbosa.
Falta tiempo para consolidar alguno de los dos o ver si surge un tercero en discordia si es que lo llegan a convencer al ex rector de la UDLAP, Enrique Cárdenas.
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Un personaje que el pasado fin de semana admitió que levantará la mano por una diputación federal en el 2018 se llama Juan Manuel López Arroyo, actual delegado en Puebla de la SEDATU.
De visita en Zacatlán, lugar donde es originario, estuvo reunido con algunos líderes empresariales y posteriormente con medios de comunicación locales donde habló de sus intenciones por buscar la nominación del PRI en el próximo proceso electoral.
Desconozco si es bueno o malo que haya revelado sus intenciones políticas, sin embargo, se le debe dar el beneficio de la duda.
No es ningún improvisado.
Fue presidente municipal interino hace más de 10 años, ha estado al frente de diversas campañas políticas, conoce las entrañas –y mañas- del priismo local y es un buen administrador público.
Puede resultar una jugada atrevida el hecho que Juan Manuel López Arroyo alzara desde este momento la mano para buscar una candidatura a diputado federal, sobre todo si en su grupo político, el PRI, le apuesta a la democracia. Sin embargo, le servirá al delegado de la SEDATU de termómetro para observar el comportamiento de la noticia entre amigos, enemigos y ciudadanos de la región.
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@Marcomironc
