Cortos de fin de semana
La Entrega
Por Marco A. Mirón
Aunque el ex alcalde capitalino Eduardo Rivera Pérez tiene la mira puesta en la candidatura a la gubernatura, cada vez empieza a cobrar fuerza la versión que está dispuesto a buscar hasta una diputación federal con la finalidad de aparecer en la boleta electoral en 2018.
Aunque tiene encima el proceso de inhabilitación de 12 años para ejercer cargos públicos y una multa de 25 millones de pesos por presuntas irregularidades a su cuenta pública 2013, los consejeros de Rivera Pérez le han dicho que no claudique en su misión de participar en los comicios del año siguiente aunque no necesariamente a Casa Puebla.
La posible declinación a la gubernatura, viene precisamente de los obstáculos que le han puesto –y seguirán- por parte de la “burbuja morenovallista” sin contemplarlo dentro del PAN ni como opción “B”, “C” o “Z”.
La sospecha que está interesado en una curul en San Lázaro, tiene como origen su declaración dada el pasado 12 de junio cuando acudió a refrendar su militancia panista en oficinas de la dirigencia estatal.
Después de señalar persecución política en su contra –ya conocida por pertenecer al ala tradicional de Acción Nacional-, el ex presidente municipal anunció el inicio de una serie de recorridos en todo el estado a efecto de conocer inquietudes y propuestas de la población para luego definir el cargo por el cual buscará competir en el 2018.
Su prioridad es la gubernatura, pero se dice que está dispuesto a mirar hacia abajo e inclinarse por una candidatura a diputado federal.
Aunque la opción “b” sería el Senado de la República, Eduardo Rivera está consciente que también será bloqueado por el morenovallismo, por lo que quiere evitar un desgaste mayor al que ya tiene.
Por eso está dispuesto a mirar por una diputación federal en un distrito de la zona metropolitana.
Pese a dejar el cargo el 14 de febrero de 2014, cuenta todavía con alto nivel de posicionamiento que busca reforzar con sus giras –proselitistas- en varios puntos de la ciudad.
De ahí que Eduardo Rivera Pérez esté seguro que va aparecer en la boleta electoral del 2018… aunque no sea necesariamente a la gubernatura poblana.
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Sin el aval o el visto bueno de las instancias direccionales de su partido político, Socorro Quezada Tiempo, líder estatal del PRD, aceptó reunirse el pasado martes con el ex edil Eduardo Rivera Pérez, bajo el argumento de luchar contra el morenovallismo.
Es decir está tomando decisiones políticas fuera de lugar.
Se dice que accedió a reunirse con Rivera Pérez debido a la mediación de su “amigo” el ex dirigente estatal del PAN, Rafael Micalco Méndez, pero sin que fuera bien visto por las tribus perredistas al considerar que se prestó a darle publicidad a las aspiraciones del panista.
Estiman que fue un acto precipitado de Socorro Quezada para verse como una “opositora del sistema”.
Por eso también internamente se está criticando su respaldo a la próxima marcha contra la violencia programada el 9 de julio por luchadores sociales, pero igualmente involucrados políticos como el ex priista y ahora adorador de MORENA, Alejandro Armenta Mier.
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El incremento de la delincuencia necesita de acciones contundentes por parte de los tres niveles de gobierno.
Si bien a nivel municipal se están realizando ajustes con cambios de personal y mejorar la estrategia en materia de seguridad pública, se requieren resultados inmediatos para recuperar la percepción que Puebla continúa como ciudad segura.
Mientras tanto, en días pasados los ladrones robaron hasta la tubería de agua de restaurantes de la zona del Paseo de San Francisco.
Asimismo se tiene registro que los ladrones rompieron los cristales de una de las ventanas de los balcones del Mesón de la Sacristía de la Compañía en busca de ingresar a la habitación de turistas de Estados Unidos.
Si bien de activó el botón de alertamiento evitando el robo, no fue posible realizar ninguna detención.
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@Marcomironc
