Qué hacer en Morena ante la falta de estructura (capítulo final dedicado al partido del “Peje”)
A Puerta Cerrada
Por: Jorge Rodríguez
Sin estructura electoral para encarar los comicios de 2018, los liderazgos formales e informales del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en Puebla tendrán que recurrir a una de dos vías, o las dos juntas, para llegar al día de las votaciones con más o menos buenas probabilidades de triunfo.
La primera consiste en trabajar contra reloj en su preparación, organización y armado.
La segunda en hacerse de candidatos que ya posean una, lo que obligaría al partido a abrir sus puertas a aspirantes externos, comenzando por el abanderado a gobernador.
Preparar solo una estructura institucional sería lo más recomendable si el gobierno de José Antonio Gali Fayad fuese de seis años y faltaran cinco para las elecciones.
Como no es así y el tiempo es de vital importancia, postular aspirantes con estructura propia podría sumarse a resolver parte de esas carencias que se le vieron a Morena en el Estado de México y que seguramente se replican en Puebla.
La duda que asoma una vez llegados a esta conclusión tiene que ver con el perfil de los aspirantes al gobierno del estado.
Quién o quiénes de los nombres que integran la lista de suspirantes por el partido del ‘Peje’, o que son mencionados en el intangible mundo de la especulación, estarían en condiciones de aportarle una estructura propia, personal, armada por años de trabajo político, al partido de López Obrador.
Quién o quiénes tendrían esa poderosa capacidad.
¿Rodrigo Abdala Dartigues?,
¿José Juan Espinosa Torres?,
¿Alejandro Armenta Mier?,
¿Enrique Doger Guerrero?,
¿Fernando Manzanilla Prieto?,
¿Javier López Zavala?,
¿Luis Miguel Barbosa Huerta?,
¿Enrique Cárdenas Sánchez?
Abdala, Espinosa, Barbosa y Cárdenas, de ninguna manera.
Doger y Manzanilla, quizá.
Armenta y Zavala, muy posiblemente.
El problema para Morena es que Doger Guerrero y López Zavala en realidad no son sus aspirantes.
Han sido incluidos por las especulaciones propias que rodean a un proceso electoral en su etapa previa, pero ambos militan aún en el PRI y han aclarado, con más ahínco el delegado del IMSS, que ahí seguirán.
Manzanilla, que sí es morenista, no parece estar interesado en competir por Casa Puebla.
Fuentes del partido lo ubican más como aspirante al senado que a sucesor de Gali.
Entonces, de los ocho que figuran en la lista, quedan cinco.
Cuatro en realidad si se retira también al ex rector de la UDLAP, que hace una semana dijo que preferiría postularse por la vía independiente antes que ir por un partido político, el que fuera.
Por cuál de los cuatro apostaría usted si estuviese en los zapatos de López Obrador.
Ahora, que no se olvide que la gubernatura será solo uno de los 260 cargos de elección popular que estarán en disputa el próximo año, sin contar plurinominales, entre presidencias municipales, diputaciones locales y federales y senadurías, además, por supuesto, de la presidencia de la república.
El mismo ejercicio de auscultación que se requerirá para definir candidato a gobernador tendrá que repetirse en el resto de las nominaciones.
Siempre y cuando, Morena y su dueño pretendan elevar sus niveles de competitividad.
La derrota del Estado de México dejó una dura lección para los simpatizantes de Morena.
Que a diferencia de lo que creían, el partido y el ‘Peje’ no son invencibles.
De su capacidad para ver y entender esa enseñanza dependerá, en buena medida, el resultado de su participación en los comicios de 2018.
Candidatos con estructura propia no resuelven por sí solos todas las tareas, también se necesita la labor institucional del partido, pero claro que ayudan, y mucho.
@jorgerdzc
