Dado el primer paso, ¿habrá recomposición en el PRI?
La Entrega
POR: Marco Aurelio Mirón
Aunque el líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, anunció la llegada de un delegado especial para Puebla durante la reunión del pasado martes en su oficina con legisladores poblanos priistas, aún existen dudas del interés por atender a fondo la situación del priismo poblano.
Ni la expulsión anunciada ayer –ya sabida en automático conforme a los estatutos- del ex líder estatal José Alarcón Hernández por operar ahora a favor de Compromiso por Puebla o la suspensión de derechos partidistas como medida cautelar de Alejandro Armenta Mier, luego de acudir el pasado 9 de abril a la Ciudad de México a firmar el “acuerdo por la unidad” impulsada por Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, despeja dudas de trabajar rumbo a la reivindicación.
Cuentan que más bien son acciones de corto plazo a fin de apaciguar a los inconformes o los que han criticado la falta de apoyo de la cúpula nacional en relación al comportamiento del priismo, como un verdadero partido de oposición en la entidad.
No dan confianza las palabras de Ochoa Reza en la reunión con legisladores locales. Al menos es la percepción en más de uno de los ocho asistentes.
En el encuentro no hubo opción para abordar el caso Puebla.
Se trató de un evento de cortesía luego ocho meses de la última visita del dirigente nacional a tierras poblanas.
La agenda se concentró en los preparativos rumbo a la celebración en agosto próximo de la Asamblea Nacional y en las campañas de los candidatos a gobernador que participarán en los comicios de junio próximo en Cohahuila, Nayarit y el Estado de México, con especial interés en este último lugar considerado el parámetro del tricolor rumbo a elección presidencial de 2018.
Así lo dejó en claro Ochoa Reza cuando surgió el tema del calendario para elegir al contendiente a gobernador poblano.
Puebla no aparece aún en el radar.
Se dice que el anuncio de la llegada de un delegado especial, posterior al mes de agosto, fue para apaciguar a los inconformes… una especie de bomberazo para salir de las críticas.
Igual es la percepción con la noticia de ayer tras la sesión extraordinaria de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria.
La expulsión de José Alarcón, ex líder estatal del PRI y acusado de traidor en la elección local del año anterior al operar a favor del morenovallismo, era cuestión de tiempo y finalmente este miércoles se cumplió.
La pérdida de militancia de Alarcón se da luego de su incorporación a Compromiso por Puebla, uno de los partidos apéndice del morenovallismo.
Caso similar se refiere al legislador federal Alejandro Armenta Mier.
Conforme al comunicado de prensa priista, la decisión fue por la denuncia presentada por César Camacho “con motivo de diversos actos contrarios a los Estatutos del partido. Dichos actos acreditan y prueban que otorgó su apoyo público a un partido político antagónico al Partido Revolucionario Institucional –Morena-. La medida cautelar se aplica en tanto la Comisión Nacional resuelva en definitiva los derechos partidistas del señalado, conforme a derecho y llegado el momento procesal”.
Es decir, es el primer paso para la salida inminente de Armenta Mier.
¿Pasará lo mismo cuando haya un análisis a fondo del trabajo de los priistas, entre estos diputados, que han actuado con doble moral al ser comparsas del morenovallismo?
Con dudas, pero el primer paso está dado para la recomposición del PRI en suelo poblano.
La depuración de cuadros es necesaria sin contemplaciones ni amiguismos.
¿Le conviene a Enrique Ochoa, pese a los señalamientos de tener abandonada a la militancia durante su mandato?
Ya se verá en las siguientes semanas.
Comentarios:
@Marcomironc
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